El Carnaval de Cádiz 2026 ya está oficialmente en la calle tras el pregón ofrecido este sábado por el humorista y empresario sevillano Manu Sánchez, que tomó el testigo de Antoñito Molina en un espectáculo de más de tres horas desde el balcón del Ayuntamiento gaditano. Ante una plaza de San Antonio masificada, el pregonero desplegó un discurso cargado de referencias mitológicas, coplas antológicas, humor e incisiva denuncia social.
Asomado entre columnas y leones, en modo «Hércules», el de Dos Hermanas arrancó con una declaración de amor a la ciudad: «No eres mi madre, pero eres mi amor primero. Déjame al menos, Cádiz, contarles a todos tu reino, tu carnaval, y pregonar a gritos tu Olimpo». A partir de ahí, el pregón se articuló como un gran espectáculo coral, con intervenciones de artistas como Pastora Soler, María Terremoto, Riky Rivera o la comparsa de Marta Ortiz, además de históricos del Carnaval como José Luis García Cossío «El Selu», que incluso estrenó coplas durante la noche.
Uno de los bloques más aplaudidos fue el dedicado a la memoria histórica y la defensa de la libertad. «Si eras carnavalero, con Franco no vivías mejor», proclamó, en un mensaje directo contra la nostalgia del franquismo. Recordó también a Blas Infante —«yo grité a los cuatro vientos, viva Andalucía libre»— y a García Caparrós, reivindicando el carácter combativo del Carnaval como espacio de crítica y conciencia social.
La ironía volvió a escena con la dicotomía entre los dos leones del escudo gaditano —«Plus» y «Ultra»— para satirizar a la extrema derecha y la crispación política: «Por qué lo llaman nostalgia, si su nombre es fascismo». Tampoco faltó el guiño a figuras imprescindibles de la fiesta como Juan Carlos Aragón, cuya obra, dijo, «ya es religión».
En la recta final, acompañado por el coro de Julio Pardo hijo, el pregonero resumió su vínculo con la ciudad: «No hay un dios más verdadero que el Gómez y Emilio Rosado y más diosa que la calle». Cádiz, libertad, memoria y calle fueron las columnas de un pregón que mezcló espectáculo, compromiso y emoción, marcando el inicio oficial de un Carnaval que vuelve a reivindicarse como altavoz crítico y popular.
