La celebración del festival de música electrónica El Row XXL en la explanada lateral del Estadio de La Cartuja ha provocado una oleada de quejas vecinales en Sevilla por el ruido registrado hasta bien entrada la madrugada de este domingo 15 de febrero. El evento, que comenzó en la tarde del sábado, se prolongó hasta algo más de las 3:00 horas, generando molestias en distintos puntos de la ciudad, incluso a varios kilómetros del recinto.

A través de redes sociales, numerosos vecinos expresaron su malestar por la intensidad del sonido y la duración del festival. «Sevilla tiene un problema serio con el ruido. No puede ser que las calles, por la noche sean casi igual de ruidosas que por el día. Y ya sin tener en cuenta los eventos. El Row XXL está dejando en vela a toda la ciudad. Esto debe acabar ya», señalaba un usuario.

Otra vecina denunciaba: «Hasta el moño de que el ayuntamiento de Sevilla no haga nada con los decibelios de los festivales y conciertos que se hacen en la ciudad. La música de ayer retumbando en mi casa durante todo el día y la madrugada». En la misma línea, otro mensaje apuntaba directamente al Consistorio: «Vaya lo que habéis autorizado “presuntamente”, en no se qué zona de La Cartuja para toda esta tarde/noche/madrugada de música o ruido, mejor dicho, que parece que lo tenemos metido en las casas. Qué vergüenza, alcalde, señor Sanz. Insoportable».

Las quejas no se limitaron a los barrios más próximos a la Cartuja. «El ruido a casi las 3 de la madrugada que sale de La Cartuja y que llega hasta Santa Justa es insoportable, no es normal», compartía otro usuario. Otro vecino aseguraba: «Estoy a 2 km del festival de electrónica elrow en Sevilla y parece que estuviera yo en las taquillas vendiendo entradas. ¡Hoy no se duerme!». Incluso hubo quien resumió la situación con una frase que se repitió durante la noche: «Media ciudad sin poder dormir por los bajos de este festival. La ciudad evento nunca descansa».

La celebración de grandes eventos en la isla de la Cartuja, especialmente en el entorno del estadio, es habitual ya que Sevilla trabaja para albergar de grandes citas culturales y musicales. Sin embargo, el impacto acústico vuelve a situarse en el centro del debate ciudadano, especialmente en lo relativo al control de decibelios y al cumplimiento de los horarios autorizados.

El malestar vecinal reabre la discusión sobre el equilibrio entre la actividad cultural y el derecho al descanso en una ciudad que, cada vez con mayor frecuencia, concentra eventos multitudinarios en distintos puntos de su geografía urbana.