La AP4 cortada al tráfico por anegaciones. - DGT
La AP4 cortada al tráfico por anegaciones. - DGT

Los efectos de las últimas borrascas siguen dejando huella en el campo de la provincia de Sevilla. Aunque las lluvias han remitido en los últimos días, los sindicatos agrarios advierten de que aún quedan numerosas zonas anegadas y hablan ya de «grandes daños» mientras recopilan datos definitivos para solicitar ayudas a las administraciones.

Desde COAG Sevilla, su secretario general, Sebastián González, ha adelantado que los cultivos de cebolla y zanahoria se encuentran entre los más perjudicados. La siembra ya había comenzado cuando arrancó el episodio de lluvias persistentes, lo que ha provocado un fuerte impacto.

En el caso de la cebolla, la semilla «se ha podrido o está germinando pero enfermando» debido al exceso de agua superficial, lo que compromete directamente la producción prevista para el verano. Las primeras estimaciones apuntan a una pérdida que «puede superar el 90%», con entre 250 y 300 hectáreas afectadas.

La zanahoria también registra importantes daños. COAG estima un descenso de producción en torno al 30%, principalmente por enfermedades derivadas del agua estancada, con una superficie dañada de entre 150 y 200 hectáreas.

El olivar y la remolacha, también golpeados

A estas cifras se suman las pérdidas en el sector del olivar. Según datos de Asaja Sevilla, entre un 35% y un 40% de la aceituna se ha perdido por la caída del fruto y el exceso de agua, mientras que entre 10.000 y 12.000 hectáreas permanecen «completamente anegadas». La organización advierte de que esta situación podría traducirse en un aumento del precio del aceite de oliva en los próximos meses.

Entre los cultivos más afectados destaca la remolacha de mesa, concentrada especialmente en la zona de Los Palacios y Villafranca. Según González, la producción está «un 90% perdida».

Uno de los agricultores afectados, Francisco Mora, con explotaciones entre Los Palacios y Lebrija, ha calificado la situación como «una gran tragedia para los cultivos de invierno». A pesar de la mejora meteorológica, en muchas fincas «todavía siguen achicando agua». Además, denuncia que han tenido que alquilar generadores y asumir gastos de su propio bolsillo para las tareas de recuperación.

Las anegaciones también están retrasando la siembra de cultivos como el tomate o el maíz dulce, alterando el calendario agrícola de la zona.

Lebrija, una de las zonas más castigadas

Lebrija es uno de los municipios más afectados, con más de 3.000 hectáreas con daños, según COAG. El Ayuntamiento ha solicitado formalmente al Gobierno de España la declaración de Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil.

En la localidad se encuentra la cooperativa Las Marismas de Lebrija, cuyo presidente, José Tejero, ha señalado que las hortalizas de invierno —especialmente coliflor y brócoli— están sufriendo pérdidas que oscilan entre el 40% y la pérdida total en determinadas parcelas, debido al deterioro acelerado del producto y la imposibilidad de recolectar por el exceso de agua.

Tejero también ha advertido de que la campaña de cereales de otoño-invierno está «prácticamente perdida», al no poder preparar los suelos ni realizar las siembras. Esta situación no solo implica pérdidas directas de producción, sino también un mayor riesgo de enfermedades y plagas. Además, ha alertado de que la alteración del calendario agrícola «puede comprometer contratos ya cerrados».

A ello se suman daños en infraestructuras, como la destrucción de un invernadero del complejo del semillero que supone aproximadamente el 25% de la capacidad de producción de planta de la cooperativa, así como daños en invernaderos de flor cortada en plena campaña de San Valentín.

Petición de ayudas urgentes

Ante este escenario, las organizaciones agrarias reclaman la habilitación de fondos extraordinarios autonómicos, estatales y europeos para compensar las pérdidas, así como una simplificación excepcional de los requisitos de la PAC para 2026.

La secretaria general de UPA Sevilla, Verónica Romero, ha defendido la necesidad de ayudas «para todos los municipios, que sean efectivas, reales y que lleguen a tiempo para salvar al sector agrícola y ganadero».

Mientras continúan las labores de evaluación, el campo sevillano afronta ahora la fase más compleja: recuperar la normalidad tras semanas de lluvias que han dejado importantes pérdidas económicas y un horizonte incierto para la próxima campaña.