La Copa del Rey se le hizo demasiado grande al Betis en La Cartuja. Ante más de 66.000 espectadores, el equipo verdiblanco firmó una derrota rotunda frente al Atlético, un 0-5 que deja una noche amarga, una eliminación dolorosa y muchas preguntas abiertas en una Copa que apuntaba a ilusión y terminó en desengaño.

El Betis comenzó el partido con personalidad, intentando mandar con el balón y empujar al Atlético hacia su campo. La Cartuja acompañaba y la Copa parecía abierta, con un Betis valiente y un Atlético paciente, esperando su momento para castigar.

Ese momento llegó demasiado pronto. Un córner mal defendido permitió a Hancko adelantar al Atlético y convertir la noche en cuesta arriba. La derrota empezó a asomarse en La Cartuja y el Betis acusó el golpe en una Copa que no perdona errores.

El Atlético creció con el marcador a favor y el Betis perdió orden. Giuliano Simeone amplió la ventaja tras una jugada rápida y la sensación de derrota se instaló en el estadio, mientras el Atlético mostraba colmillo y jerarquía en la Copa.

Lookman terminó de romper el partido antes del descanso. El Betis lo intentaba, pero cada pérdida era un aviso y cada llegada rojiblanca acercaba la derrota. La Cartuja pasó del murmullo a la incredulidad en cuestión de minutos.

Una Copa que se escapa sin respuesta

Tras el descanso, el Betis buscó una reacción más anímica que futbolística. Pellegrini movió el banquillo, la Cartuja empujó y la Copa pedía un milagro, pero el Atlético no concedió ni un resquicio.

Hubo posesión del Betis y alguna llegada aislada, pero la derrota ya estaba escrita. El Atlético manejó los tiempos, enfrió el partido y esperó su momento para volver a golpear en una Copa que dominó de principio a fin.

Ese golpe llegó con la firma de Griezmann. El francés clavó el cuarto desde la frontal y certificó una derrota incontestable del Betis, superado en todas las facetas y sin capacidad de respuesta en La Cartuja.

Con el Betis descompuesto, el Atlético jugó a placer. La Copa se convirtió en un trámite para los de Simeone y en un suplicio para un Betis que veía cómo la derrota crecía sin freno.

El Atlético dicta sentencia

El quinto tanto, obra de Almada tras un rebote, fue la rúbrica definitiva. La derrota alcanzó tintes de escándalo y la Copa del Rey se despidió del Betis de la forma más cruel posible, con La Cartuja como escenario de una noche negra.

El Atlético cerró el partido con posesiones largas y autoridad, mientras el Betis bajaba los brazos, consciente de que la Copa ya era pasado y que la derrota dejará huella.

La eliminación duele por el marcador, por las formas y por el contexto. La Cartuja fue testigo de una derrota que obliga al Betis a mirar hacia dentro y recomponerse.

La Copa del Rey se marcha para el Betis con una goleada imposible de maquillar. El Atlético sigue adelante y La Cartuja guarda el eco de una derrota que tardará en olvidarse.