Álvaro Fidalgo ya viste de verdiblanco y lo hace con la serenidad de quien siente que ha llegado al lugar adecuado en el momento justo. En su presentación oficial como nuevo jugador del Betis, el madrileño habló desde la convicción y la emoción, explicando una decisión meditada durante tiempo. «Necesitaba probarme, venir a Europa y crecer en otro fútbol, el de élite», confesó, convencido desde el primer contacto: «No necesitó convencerme, con decírmelo ya fue un sí de manual».
El proyecto deportivo fue clave en su elección. Fidalgo destacó que «la regularidad, el proyecto y la masa social del Betis definieron mi llegada», convencido de que «no había sitio mejor». Agradecido por la confianza recibida desde el primer momento, dejó claro su compromiso: «Ahora tendré en el verde que demostrar el cariño», una frase que resume su manera de entender el fútbol y la profesión.
El centrocampista aseguró llegar en plenitud física y con ganas inmediatas de competir. «Vengo entrenando y jugando sin ningún problema», recordó, apoyándose en su fiabilidad en América: «En cinco años estuve en el 97 o 98% de los partidos». Su mensaje fue directo y sincero: «Si quieren, estaré disponible, me muero de ganas», dijo, con la vista puesta en un debut cercano.
A la hora de definirse como futbolista, Fidalgo se mostró versátil y reflexivo. «He jugado en la mayoría de posiciones», explicó, aunque matizó dónde se siente más cómodo: «De 8, como interior en el doble pivote». Se describió como «un jugador que quiere el balón, ser una solución para el compañero», combinando «sacrificio, calidad y ayuda constante en el juego».
El regreso a Europa llegó tras valorar distintas opciones, pero ninguna como la verdiblanca. «Tuvimos varias propuestas importantes, pero esta fue sin duda la más importante», reconoció. El contexto también pesó: «Me llega en un momento idóneo», afirmó, orgulloso de dar el salto «desde un club gigante como América» y convencido de que «aquí seré muy feliz».
Fidalgo también habló del proceso de adaptación y de lo que ha aprendido en México. «Allí jugamos en altura, es un fútbol más lento y de más duelos individuales», comparó, frente a una Liga española «más táctica y preparada». Se mostró confiado: «Aprenderé a jugar en menos toques, más rápido», y reflexionó sobre su crecimiento personal: «Llegué casi como un niño y entendí que la presión es un privilegio».
Con el fútbol como eje de su vida, el nuevo jugador del Betis cerró su presentación mirando al futuro con ambición contenida. «Ganar puede ser un sueño para todos, pero con mesura y partido a partido», señaló. Entre el cariño a España y México, y el recuerdo de su familia, resumió su esencia: «Vivo este deporte con mucha intensidad, es mi vida». En Heliópolis, Fidalgo quiere escribir el siguiente capítulo.
