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El resurgir del europeísmo de este 2026 se asemeja mucho al de 2020, en plena pandemia por el COVID-19. Tras años de desprestigio institucional, cuyo máximo exponente fue el Brexit, un virus que asoló a todo el planeta fue capaz de aunar fuerzas entre los 27 para recordar el porqué de este proyecto político. Seis años después, la conmoción que sufre el orden mundial conocido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial ha vuelto a mover los corazones y plumas de los dirigentes políticos europeos.
Groenlandia, Dinamarca, la UE y 2026
Las acciones de Donald Trump desde el otro lado del Atlántico han dejado estupefactos a unos europeos que aún no se creen que podrían sobrevivir sin el paraguas norteamericano. Desde la captura ilegal de Nicolás Maduro en Venezuela, todos los acontecimientos se han precipitado hasta tal punto de poner en peligro la propia soberanía europea. El afán imperialista y expansionista del republicano, esta vez sí, se ha topado con una posición de defensa tajante de la UE. Si se atreve a tocar Groenlandia, Dinamarca —miembro también de la OTAN— responderá respaldada por los socios de la Unión.
«La integridad territorial y la soberanía son principios fundamentales del derecho internacional. Son esenciales para Europa y para toda la comunidad internacional… La UE se solidariza plenamente con Dinamarca y el pueblo de Groenlandia. El diálogo sigue siendo esencial, y estamos comprometidos a continuar el proceso iniciado entre el Reino de Dinamarca y los Estados Unidos. Los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y correrían el riesgo de generar una peligrosa espiral descendente. Europa seguirá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía», han declarado conjuntamente la presidenta de la Comisión y el presidente del Consejo Europeo.
Viraje a Asia en busca de aliados
Las amenazas propias de un matón como Trump las está teniendo muy en cuenta la UE. Quizás más que nunca y, aunque después del Foro Económico Mundial, celebrado recientemente en Davos, las aguas se han calmado aparentemente, hay que seguir buscando mercado en el mundo. Solo por estar prevenidos ante una posible subida de aranceles de hasta un 25 % en seis meses para productos europeos de importación en EE. UU., India parece ser un buen lugar hacia donde virar.
«Nuestra cumbre envía un mensaje claro al mundo: en un momento en que el orden global se está transformando radicalmente, la Unión Europea y la India se mantienen unidos como socios estratégicos y fiables. El Tratado de Libre Comercio de hoy reviste una importancia histórica. Es uno de los acuerdos más ambiciosos jamás firmados, creando un mercado de dos mil millones de personas. En un mundo multipolar, la Unión Europea y la India colaboran para desarrollar esferas de prosperidad compartida. Hoy, hemos logrado avances tangibles y damos ejemplo de liderazgo cooperativo en asuntos globales. Con nuestro Tratado de Libre Comercio, nuestra Alianza de Seguridad y Defensa y nuestra Agenda Estratégica Conjunta para 2030», ha sostenido este martes António Costa, presidente del Consejo Europeo, con raíces indias.
Mercosur bajo inspección jurídica
El Parlamento Europeo decidió el pasado 21 de enero pedir al Tribunal de Justicia de la UE que evalúe si el acuerdo que afectaría a 700 millones de personas entre la UE y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay respeta los tratados de la UE. La base jurídica del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EUMPA, en inglés) y del Acuerdo Comercial Provisional (iTCA, en inglés) será ahora objeto de evaluación por la corte. El Parlamento Europeo continuará examinando los textos, a la espera del dictamen del Tribunal. Después, deberá decidir si da su aprobación o no al acuerdo.
El Acuerdo Comercial Provisional ofrece reducciones arancelarias y abre el acceso a nuevos mercados para una amplia gama de bienes y servicios. Sectores clave como la agricultura, la automoción, los productos farmacéuticos y los productos químicos se beneficiarán de mejores condiciones comerciales. Además, incluye disposiciones para la facilitación de la inversión y la eliminación de barreras al comercio transfronterizo de servicios digitales y financieros. Sin embargo, los mayores opositores a este posible acuerdo son los agricultores.
En concreto, en Andalucía se subraya que dañará notablemente la rentabilidad y la competitividad de la producción agrícola de la comunidad. Organizaciones como ASAJA Andalucía o COAG Andalucía temen que se abra la puerta a una competencia desleal, al permitirse la entrada de alimentos con un coste menor al europeo debido a que, para su producción, no se aplican en dichos países normativas tan estrictas en términos de seguridad alimentaria, medio ambiente o derechos laborales.
Se cumplen 40 años de europeísmo en España
El pasado miércoles, 21 de enero, el Rey Felipe VI acudió a la Eurocámara a propósito de los 40 años de adhesión de España a la actual UE. Ante los eurodiputados, el monarca repasó cómo ha cambiado España en las últimas cuatro décadas y cómo ha contribuido al cambio y al crecimiento de Europa. Describió la UE como «un proyecto de convivencia que nos ha hecho, a todos, más libres, más prósperos e incluso más fuertes». También advirtió de que, en la UE, cualquier fenómeno que afecte a una parte nos afecta a todos, y recalcó que «nuestra fuerza es nuestra unidad».
En esta línea, insistió en que «no podemos dar Europa —la Unión Europea— por descontada». Rechazó las críticas que ponen en jaque nuestros principios y valores, y advirtió contra la desmemoria de lo que ha supuesto la construcción europea. «Nunca como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria… La fuerza sin principios equivale a la barbarie». Además, recordó la importancia de reforzar las alianzas trasatlánticas concluyendo que se ha de fomentar un «vínculo trasatlántico basado en el respeto y la lealtad».
