Aitor Ruibal besando el escudo. - Real Betis

El Real Betis firmó una victoria trabajada y convincente ante el Villarreal (2-0) en un encuentro marcado por el equilibrio inicial y una segunda parte en la que los verdiblancos supieron aprovechar sus ocasiones para asegurar tres puntos de gran valor.

El partido comenzó con un ritmo contenido, propio de dos equipos conscientes de lo mucho que había en juego. El Real Betis trató de hacerse fuerte a través de la posesión y del juego combinativo, mientras que el Villarreal apostó por una circulación paciente, buscando desordenar la estructura defensiva local sin asumir riesgos excesivos.

La primera ocasión clara fue para el Real Betis, con un disparo de Chimy Ávila desde la frontal del área que se marchó rozando el poste derecho. Esa acción dio confianza a los verdiblancos, aunque el Villarreal respondió con centros laterales y alguna llegada aislada que no encontró rematador.

Con el paso de los minutos, el Villarreal ganó peso con el balón y dominó tramos de posesión, combinando pases cortos y movimientos entre líneas. El Real Betis, sin embargo, se mostró firme, bien organizado y solidario en defensa, evitando que ese dominio se tradujera en ocasiones claras de gol.

Giovani Lo Celso asumió protagonismo en el centro del campo del Real Betis, participando tanto en la elaboración como en las acciones a balón parado. Aunque le costó encontrar espacios en los últimos metros, su presencia ayudó a que el equipo mantuviera el equilibrio durante la primera mitad.

El encuentro entró en una fase más trabada, con varias interrupciones y faltas que rompieron el ritmo del juego. El Villarreal intentaba avanzar metros con paciencia, mientras el Real Betis priorizaba el orden y la disciplina táctica para no conceder ventajas. A pesar de la igualdad, el Real Betis dejó buenas sensaciones a nivel colectivo, mostrando una correcta ocupación de espacios y una defensa atenta ante las llegadas del Villarreal, que seguía sin encontrar claridad en los metros finales.

Las ocasiones de gol escasearon en este tramo del partido. Ni el Real Betis ni el Villarreal lograban imponerse en las áreas, reflejando un duelo muy táctico y medido por parte de ambos entrenadores. El descanso llegó con el 0-0 en el marcador, un resultado que hacía justicia a lo visto sobre el césped y dejaba la victoria completamente abierta para una segunda parte en la que se esperaba un mayor atrevimiento.

Tras la reanudación, el Real Betis salió con una actitud más agresiva, aumentando la presión y buscando acelerar el juego. El Villarreal, por su parte, trató de mantener la posesión, aunque comenzó a cometer errores en la salida de balón. El conjunto visitante dispuso de una ocasión muy clara en las botas de Tajon Buchanan, pero Álvaro Valles respondió con una intervención decisiva que sostuvo al Real Betis y evitó que el partido se pusiera cuesta arriba.

En el minuto 57 llegó el primer gol del encuentro. Un fallo defensivo del Villarreal fue aprovechado por Aitor Ruibal, que se mostró muy frío dentro del área para definir con tranquilidad y adelantar al Real Betis en un momento clave del partido. Ese gol cambió por completo el desarrollo del encuentro. El Real Betis ganó confianza y control, mientras el Villarreal empezó a mostrar nerviosismo y cierta precipitación en su juego, consciente de la necesidad de reaccionar.

La expulsión de Santi Comesaña en el minuto 76 terminó de inclinar el partido. Con superioridad numérica, el Real Betis gestionó el ritmo con inteligencia, evitando riesgos innecesarios y cerrando cualquier vía de reacción del Villarreal. La sentencia llegó en el minuto 83, cuando Pablo Fornals recibió el balón en la frontal del área y conectó un disparo preciso junto al poste izquierdo, un gol que certificó la victoria del Real Betis y desató la tranquilidad en la grada.

Los minutos finales estuvieron marcados por el control absoluto del Real Betis, que movió el balón con paciencia y defendió con solvencia ante un Villarreal ya sin fuerzas ni claridad para inquietar la portería local. Con esta victoria, el Real Betis confirma su crecimiento y su capacidad para competir con madurez, apoyado en una segunda parte eficaz, dos goles bien ejecutados y una actuación colectiva que refuerza sus aspiraciones.