El aterrizaje de emergencia protagonizado este jueves por un avión de Turkish Airlines en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat se produjo finalmente a causa de una falsa amenaza de bomba, según ha confirmado la Delegación del Gobierno en Cataluña.
Según han detallado los Mossos d’Esquadra, el aviso se recibió en torno a las 10:00 horas, alertando de una supuesta amenaza en un vuelo que cubría la ruta Estambul-Barcelona. Siguiendo los protocolos de seguridad establecidos, la aeronave aterrizó sobre las 11:00 horas sin incidencias y fue derivada a una zona de seguridad del aeropuerto.
Una vez en tierra, el avión fue inspeccionado de forma exhaustiva por los cuerpos policiales, mientras que los pasajeros fueron evacuados y registrados uno a uno como medida preventiva. El pasaje fue trasladado a la sala de afectados, según ha informado Protecció Civil.
Durante el operativo, Aena ha asegurado que la actividad del aeropuerto se ha mantenido con total normalidad y que no se han producido afecciones operativas. «Tras descartar la amenaza a una aeronave, se ha desactivado la alarma general», ha indicado el gestor aeroportuario, que ha confirmado el desembarque de pasajeros y tripulación.
Ante la alerta, Protecció Civil activó el plan Aerocat en fase de alerta, con la intervención coordinada de efectivos de los Mossos d’Esquadra, la Guardia Civil, los Bombers de la Generalitat y la Policía Local.
El delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, ha estado en contacto con los responsables del dispositivo durante toda la actuación. Una vez descartada la amenaza, el operativo ha quedado completamente desactivado, confirmándose que se trataba de una falsa alarma y sin que se hayan registrado daños ni heridos.
