El Betis se mide este miércoles al Elche en La Cartuja en los octavos de final de la Copa del Rey, una eliminatoria a partido único que no admite errores y en la que los verdiblancos parten como favoritos gracias al factor campo y a su plantilla.
Será la primera vez en esta edición del torneo que el conjunto de Manuel Pellegrini se enfrente a un rival de su misma división, un contexto que eleva la exigencia y obliga al Betis a ofrecer una versión más sólida tras las dudas generadas en las últimas jornadas ligueras.
El equipo verdiblanco llega tocado anímicamente después de la dura goleada encajada en el Santiago Bernabéu (5-1) y del empate (1-1) ante el colista Oviedo, un partido que dejó además un elevado peaje físico. Para la cita copera, Pellegrini no podrá contar con piezas clave como Cucho, máximo goleador del equipo, ni con los laterales Ángel Ortiz y Júnior Firpo, todos ellos lesionados en el Carlos Tartiere.
A estas ausencias se suman las ya conocidas de Isco, que continúa recuperándose de una lesión de tobillo, y la baja de última hora de Héctor Bellerín, que no se entrenó por molestias musculares. Sin laterales derechos disponibles, Aitor Ruibal apunta a ocupar esa demarcación. Tampoco estarán los internacionales marroquíes Amrabat y Abde concentrados con su selección en la Copa África.
Pese a las numerosas bajas, el Betis confía en su fiabilidad como local esta temporada para sacar adelante la eliminatoria. Pellegrini aprovechará la cita para repartir minutos, aunque sin perder de vista la importancia del duelo, y todo apunta a que Adrián San Miguel volverá a ser el portero titular en la Copa tras su buen partido en Murcia.
Enfrente estará un Elche mermado por las lesiones pero con la intención de alargar el partido y generar incomodidad. Aun así, el Betis sabe que no puede relajarse y que la Copa no perdona errores. El Estadio Cartuja dictará sentencia en una noche marcada por la obligación de reaccionar y seguir avanzando en un torneo que siempre ha ilusionado al beticismo.
