Cuando se piensa en la provincia de Sevilla, lo habitual es imaginar municipios del Aljarafe o de la Sierra Norte, pero el pueblo sevillano más alejado de la capital no está al norte ni al oeste, sino en el extremo oriental del mapa. Se trata de Badolatosa, una localidad que marca el límite provincial con Córdoba y Málaga y que ostenta el singular título de ser el pueblo de Sevilla más distante de la ciudad de Sevilla.

Badolatosa se encuentra a más de 105 kilómetros por carretera de Sevilla capital, una distancia que la convierte en el municipio sevillano más lejano en términos de desplazamiento. Para llegar hasta la capital es necesario atravesar varias comarcas y cambiar de paisaje, pasando del valle del río Genil a las campiñas del interior sevillano.

Esta lejanía no es solo geográfica, sino también simbólica: Badolatosa se sitúa en el confín oriental de la provincia, muy próxima a localidades andaluzas de otras provincias, con las que mantiene históricas relaciones sociales y económicas.

Un pueblo sevillano entre tres provincias

Aunque pertenece administrativamente a Sevilla, Badolatosa comparte rasgos culturales y paisajísticos con municipios de Córdoba y Málaga. Su entorno está marcado por la agricultura, el río Genil y una ubicación estratégica que la ha convertido, a lo largo del tiempo, en tierra de paso y frontera.

Este carácter periférico ha forjado una identidad propia, alejada del foco metropolitano sevillano, pero profundamente ligada a la historia y tradiciones del interior de Andalucía.

¿Y otros pueblos «lejanos» de Sevilla?

Es habitual pensar que los municipios más distantes se encuentran en la Sierra Norte, como Cazalla de la Sierra, Alanís o Guadalcanal. Sin embargo, aunque todos ellos se sitúan en zonas montañosas y alejadas del área metropolitana, ninguno supera la distancia de Badolatosa respecto a la capital.