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Puede parecer una leyenda local, pero es un hecho histórico documentado. Cazalla de la Sierra, en plena Sierra Norte sevillana, fue capital de España durante varios meses del año 1730, cuando el rey Felipe V trasladó allí la Corte y el centro efectivo del poder del Estado. No lo fue de manera oficial ni permanente, pero sí capital de facto, un privilegio que muy pocos lugares pueden reclamar en la historia del país.
Un traslado real por motivos de salud
El episodio se produjo entre junio y agosto de 1730, cuando Felipe V, aquejado de graves problemas de salud física y mental, buscó un entorno más tranquilo y saludable que la Corte madrileña. El clima, el aislamiento y la serenidad de la Sierra Morena llevaron a elegir Cazalla de la Sierra como residencia temporal del monarca. Con él se desplazaron ministros, altos cargos, funcionarios y todo el engranaje político del Reino.
Durante ese verano, las decisiones de Estado se tomaron desde Cazalla, se firmaron documentos oficiales y la administración central funcionó desde el municipio. Por ese motivo, los historiadores coinciden en que la localidad fue sede del poder político de España, aunque Madrid siguiera siendo la capital legal.
¿Fue realmente capital de España?
La respuesta correcta es sí, pero con matices. Cazalla nunca fue proclamada capital oficial, ni sustituyó jurídicamente a Madrid. Sin embargo, en el Antiguo Régimen el poder residía allí donde se encontraba el rey. Y en 1730, el rey y la Corte estaban en Cazalla, lo que convierte a la localidad en capital de hecho del Reino durante ese periodo.
Este fenómeno no fue exclusivo de Cazalla —otras ciudades europeas vivieron situaciones similares—, pero sí resulta excepcional en la historia de España, especialmente tratándose de un municipio de carácter rural y serrano.
Más de dos siglos después, este singular capítulo forma parte del orgullo y la identidad histórica del municipio. Cada año, Cazalla recuerda aquel verano en el que fue Villa Real y Corte, un título que resume su papel como epicentro político del país durante unos meses. El episodio ha sido objeto de estudios históricos, divulgación cultural y recreaciones que ponen en valor su patrimonio y su pasado.
