El Sendero Estación El Gergal se ha consolidado como una de las rutas de senderismo más atractivas y accesibles de la provincia de Sevilla. Situado en el entorno del embalse de El Gergal, entre los términos municipales de Guillena y Salteras, este itinerario combina naturaleza, patrimonio histórico y paisajes ligados al agua, convirtiéndose en una opción ideal para una escapada de medio día.

Incluido dentro de la conocida Ruta del Agua, el sendero discurre por antiguas vías ferroviarias, caminos forestales y tramos junto al río, ofreciendo una experiencia tranquila y apta para la mayoría de los públicos.

Un recorrido entre naturaleza e historia

Uno de los principales atractivos del Sendero Estación El Gergal es su trazado sobre el antiguo ferrocarril minero que conectaba las minas de Cala con Sevilla. A lo largo del recorrido aún se conservan restos de esta infraestructura, como la antigua estación de El Gergal, que da nombre a la ruta y añade un notable interés histórico al paseo.

El sendero atraviesa un entorno típico de monte mediterráneo, con encinas, jaras y pinares, y discurre en varios tramos junto al agua, con vistas al embalse y a los cursos fluviales que lo alimentan. En primavera, el paisaje se transforma con una vegetación especialmente frondosa, mientras que en otoño ofrece temperaturas suaves ideales para caminar.

Distancia, dificultad y duración

El Sendero Estación El Gergal es considerado de dificultad baja, lo que lo hace apto tanto para senderistas habituales como para familias acostumbradas a caminar. Según el itinerario elegido, la ruta puede oscilar entre 9 y 12 kilómetros, con un desnivel moderado y una duración aproximada de entre 2,5 y 3,5 horas.

El firme es cómodo en la mayor parte del recorrido, aunque se recomienda calzado adecuado, especialmente tras episodios de lluvia.

Un plan perfecto para desconectar cerca de Sevilla

La cercanía a la capital —a menos de una hora en coche— convierte esta ruta en una de las más frecuentadas para quienes buscan senderismo cerca de Sevilla sin necesidad de largos desplazamientos. Además, su conexión con otros tramos de la Ruta del Agua permite ampliar el recorrido para quienes deseen una jornada más exigente.

El entorno invita también a la observación de aves y a disfrutar del silencio propio de una zona protegida, lo que refuerza su valor como espacio natural de ocio sostenible.