Akor Adams. Fotografía de Lorena Martín.

El Sevilla firmó en Nervión una victoria contundente por 4-0 ante el Oviedo en un encuentro que dejó claras las intenciones del equipo desde el pitido inicial. El asedio fue continuo y la superioridad, incuestionable durante los noventa minutos.

Apenas había comenzado el partido cuando el Sevilla tomó el control del ritmo, respondiendo con personalidad al primer aviso visitante. Nervión empujó desde la grada y el equipo respondió con fútbol directo y precisión.

Con Akor Adams como referencia ofensiva, el Sevilla encontró profundidad, gol y una sensación permanente de peligro. El delantero fue clave en un plan que se ejecutó con claridad y ambición.

El resultado final reflejó lo visto sobre el césped: un Sevilla serio, reconocible y contundente, que sometió al Oviedo a un asedio constante y celebró una noche redonda en Nervión.

Un inicio eléctrico que marcó el camino

El partido arrancó con un aviso temprano del Oviedo en el minuto 2, cuando Rondón remató sin demasiadas dificultades para Vlachodimos. Fue un espejismo ante el inmediato asedio del Sevilla.

En el minuto 3 llegó el primer golpe. Un gran pase de Agoumé dejó solo a Akor Adams, que definió con frialdad para adelantar al Sevilla y encender Nervión con un gol tempranero.

El Sevilla no levantó el pie del acelerador y mantuvo el asedio. En el minuto 10, Oso puso un centro medido que Akor Adams no logró rematar por centímetros, avisando de lo que vendría después.

La polémica llegó en el minuto 19, cuando tras una larga revisión en el VAR se anuló un posible penalti para el Oviedo y se señaló falta a favor del Sevilla por un empujón sobre Mendy, reforzando el dominio local.

Pegada, control y una segunda parte definitiva

El segundo gol llegó en el minuto 21 tras otra acción liderada por Akor Adams, que condujo con potencia antes de asistir a Djibril Sow, autor de un disparo ajustado al palo izquierdo para ampliar la ventaja del Sevilla.

Antes del descanso, Sow dejó su lugar a Manu Bueno, mientras que tras la reanudación el Sevilla siguió con el mismo guion. Oso tuvo el tercero nada más empezar, pero Aarón evitó el gol con una buena intervención.

El 3-0 llegó en el minuto 51 con un golazo de Mendy, culminando un taconazo brillante de Akor Adams. El asedio sevillista ya era total y el Oviedo apenas encontraba salida.

El tramo final confirmó la noche contundente del Sevilla en Nervión. Tras la expulsión de David Carmo en el minuto 83, Ejuke cerró la goleada en el 89 con una jugada individual espectacular para firmar un 4-0 que resume autoridad, fútbol y ambición.

Una victoria que refuerza la confianza antes del reto copero

La contundente victoria del Sevilla ante el Oviedo no solo dejó un marcador amplio, sino también sensaciones muy positivas en el seno del vestuario. El equipo mostró solidez, ambición y una clara idea de juego, aspectos que habían sido reclamados en jornadas anteriores y que en Nervión aparecieron con naturalidad.

Más allá del resultado, el encuentro sirvió para reforzar automatismos y recuperar la confianza colectiva. El asedio constante, la eficacia ofensiva y la seriedad defensiva construyeron un triunfo que transmite seguridad a un grupo que necesitaba una noche así para reencontrarse con su mejor versión.

La actuación coral, con protagonismo de jugadores clave y respuestas firmes desde el banquillo, elevó el ánimo de la plantilla. Esta victoria actúa como un impulso anímico fundamental en una semana marcada por la exigencia y la necesidad de competir al máximo nivel.

Con la Copa del Rey asomando en el horizonte y el Alavés como próximo obstáculo, el Sevilla afronta el compromiso con la moral reforzada. El triunfo ante el Oviedo alimenta la ilusión y refuerza la convicción de que el equipo está preparado para dar un paso adelante en una competición que siempre despierta ambición en Nervión