La esperanza de que Antony pudiera jugar el próximo derbi se ha desvanecido: el TAD ha rechazado su solicitud de suspensión cautelar, lo que deja al brasileño fuera del choque ante Sevilla FC. Tras haber sido expulsado en el partido contra el Girona por una acción sancionada con roja directa, el Betis agotó sus vías de apelación sin éxito.
Ni el Comité de Disciplina ni el Comité de Apelación habían admitido los recursos presentados, y ahora el fallo del TAD supone otro revés que parece definitivo. El delantero expresó su tristeza tras conocer la noticia: asegura que la jugada fue involuntaria y lamenta no poder disputar un encuentro que para él representa «el partido del año». Para el Betis, se abre un nuevo escenario: aceptar la ausencia de uno de sus jugadores clave o agotar aún más recursos en busca de algún resquicio que le permita estar en el derbi.
La sanción a Antony se remonta al partido ante el Girona, cuando fue expulsado tras una chilena que impactó en el rostro de un rival, y la intervención del VAR convirtió una amarilla inicial en roja directa. El Real Betis presentó un recurso ante los comités correspondientes, argumentando que la acción fue involuntaria y no merecía expulsión. Cuando el recurso fue desestimado por el Comité de Apelación, el club acudió al TAD, solicitando la suspensión cautelar de la sanción para que el delantero pudiera estar disponible para el derbi.
La petición despertó esperanza en la entidad y en la plantilla, que veían en Antony una pieza clave para afrontar el enfrentamiento más esperado de la temporada. Este 28 de noviembre el TAD comunicó su decisión: rechaza la cautelar solicitada por el Betis, lo que confirma que Antony no podrá jugar el derbi. El fallo supone un golpe duro para el club verdiblanco, que se queda sin una de sus armas ofensivas más potentes justo en el momento clave de la temporada.
Para Antony, la negativa se traduce en frustración: en declaraciones recogidas, ayer en Movistar, tras la decisión confesó que se siente «muy triste» y decepcionado, pues considera que su expulsión fue injusta y que había muchas ganas de jugar el derbi. La sanción impuesta tras la expulsión —un partido de suspensión— no solo se mantiene, sino que ahora queda prácticamente confirmada; la vía del TAD era la última posibilidad de evitarla.
Sin Antony, el Betis pierde profundidad y desequilibrio ofensivo, dos características que el brasileño aportaba con frecuencia. En un partido de intensidad como el derbi, su ausencia deja una importante laguna en el esquema táctico. El técnico debe replantear su alineación y buscar alternativas en banda, lo que podría alterar planes previstos durante toda la semana. Además, la moral del equipo podría verse afectada al perder a uno de sus referentes.
Para la afición verdiblanca, la noticia supone resignación, pero también incertidumbre sobre si el club intentará aún más recursos o si aceptará la sanción y centrará esfuerzos en otros objetivos. De cara al futuro, el caso refuerza la sensación de que las decisiones arbitrales y disciplinarias pueden condicionar seriamente los destinos del equipo en citas determinantes.
