El Sevilla FC se encamina al derbi contra el Real Betis con la enfermería más llena de lo esperado, lo que dispara las alarmas en Nervión. Entre las bajas confirmadas figura la de Gabriel Suazo, una ausencia que puede pesar mucho dada su importancia en el lateral izquierdo. Las bajas de otros jugadores refuerzan la sensación de que el equipo llega con muchas dudas al derbi sevillano. Las alternativas sobre el papel existen, pero la confianza en ellas es muy inferior a la de los titulares habituales.
Una de las primeras víctimas de esta vorágine de lesiones ha sido Rubén Vargas, cuya dolencia en el bíceps femoral le deja fuera del derbi. También Adnan Januzaj se perderá el partido por una lesión similar, algo que reduce significativamente las opciones ofensivas del Sevilla. Pero la baja más sensible ha llegado esta mañana con Suazo: tras las pruebas médicas se ha confirmado una lesión en el sóleo de su pierna izquierda, lo que le descarta —salvo sorpresa— para el derbi. Esta concatenación de bajas convierte en una incógnita el once del Sevilla: un clásico en el que el rival histórico siempre exige el máximo, y en el que la presión será aún mayor con tantas ausencias.
Gabriel Suazo llegó este verano como refuerzo en el lateral izquierdo, con la misión de apuntalar una zona que requería solidez. Había logrado hacerse con la titularidad gracias a su rendimiento y regularidad, asumiendo muchos minutos desde su llegada. Ahora, con su lesión en el sóleo —cuya gravedad aún se desconoce con exactitud—, se asume que no estará disponible ante el Betis. Esto plantea un problema grave: Suazo era prácticamente el único lateral zurdo natural del plantel. La alternativa sería recurrir al canterano José Ángel Carmona, jugando a pierna cambiada, o a la opción de Kike Salas.
A la pérdida de Suazo, Vargas y Januzaj, que se suman a la baja de Nianzou, el problema se centra en ver cómo vuelve Azpilicueta y si Isaac estará disponible para Almeyda este domingo (el lebrijano no fue convocado contra el Espanyol por precaución). La acumulación de bajas en defensa, mediocampo y banda provoca que el técnico tenga que improvisar un equipo con menos certezas. Por si fuera poco, la moral del grupo puede verse afectada: un once con varios suplentes y reconvertidos genera dudas acerca del rendimiento real del equipo. Y aunque hay algún atisbo de esperanza —como la reincorporación de César Azpilicueta a los entrenamientos—, no parece suficiente para compensar todas las ausencias sensibles.
El Sevilla afronta el derbi con una clara desventaja en cuanto a efectivos: las bajas se acumulan y las dudas sobre el rendimiento del equipo crecen. Suazo, Vargas y Januzaj representan piezas importantes que ahora no estarán disponibles, lo que obliga a improvisar. Para el entrenador, el reto será lograr cohesión, ajustar el sistema y levantar el ánimo de un equipo que físicamente llega mermado. Este derbi no solo se juega con nombres, sino con carácter: será una prueba dura para el Sevilla.
