El Sevilla salió al césped con la intención de romper su mala racha a domicilio, pero la intensidad del rival, el Espanyol, y un grave error en defensa condenaron al equipo andaluz. Fue una derrota que deja aún más preguntas que respuestas. Las expectativas de remontada se esfumaron pronto y el conjunto hispalense careció de reacción cuando más lo necesitaba.
El partido empezó con buena energía para el Sevilla, que intentó imponer su juego, pero pronto se vio superado en la presión por el Espanyol. El conjunto local logró despertar y envió señales de peligro constantes, lo que generó nervios en la defensa sevillista. La primera gran ocasión llegó por parte de la Sevilla, pero el Espanyol respondió con contundencia.
En la segunda mitad, el Sevilla padeció su propio fallo colectivo: un error en la cobertura permitió que el Espanyol abriera el marcador, y a partir de ahí la intensidad defensiva del Sevilla bajó. El equipo intentó reaccionar, pero el error se resintió en la confianza del grupo. Así, la derrota se fue gestando.
Finalmente, el Sevilla acentuó su fragilidad en campo contrario mientras el Espanyol, con solidez, continuó atacando hasta cerrarlo con otro gol que aumentó la ventaja. Una noche para olvidar en la que la Sevilla no pudo evitar una nueva derrota que compromete su momento actual.
El inicio dominante del Espanyol
El Espanyol arrancó con fuerza y desde los primeros minutos llevó la intensidad al máximo para desbordar a la defensa del Sevilla. El equipo visitante tuvo más posesión al principio, pero no logró traducirla en gol. En cambio, el Espanyol se mostró más incisivo, especialmente en transiciones rápidas.
El Sevilla intentó equilibrar el control, pero el Espanyol le ocupó espacios y generó peligros constantes. La intensidad del Espanyol fue clave: la Sevilla se vio obligada a retroceder y sufrió en acciones puntuales de presión alta. El marcador se mantuvo 0‑0 al descanso, sin que el Sevilla aprovechara sus oportunidades.
Sin embargo, ese 0‑0 escondía señales claras de lo que vendría: los errores defensivos del Sevilla ya se estaban manifestando, aunque el Espanyol no los había aprovechado plenamente. La intensidad del conjunto local era creciente y la Sevilla no conseguía frenar el avance del rival.
Cuando arrancó la segunda mitad, el Espanyol encontró el premio: un cabezazo de Pere Milla al segundo palo tras un centro desde la derecha adelantó al Espanyol (47′).
El error que marcó el partido
Tras el primer gol del Espanyol, el Sevilla intentó recomponerse pero sufrió un error garrafal que inclinó definitivamente la balanza. En el minuto 84, Roberto Fernández anotó el 2‑0 con un gran disparo desde fuera del área tras una recuperación en campo sevillista.
Ese tanto evidenció la fragilidad defensiva del equipo andaluz: la pérdida del balón y la reacción insuficiente permitieron que el Espanyol desnivelara el marcador. El Sevilla, que dependía de su estructura para no romperse, sufrió un error que convirtió el partido en cuesta arriba.
El gol dejó al Sevilla sin margen de maniobra, obligada a arriesgar más de lo normal. La intensidad del Espanyol no decayó y, al contrario, supo gestionar el resultado. El Sevilla, pese a sus intentos, no logró reconducir el rumbo.
La sensación era clara: la derrota no era solo cuestión de acierto, sino de un error colectivo que mina la confianza. El Espanyol se apoyó en esa debilidad para cerrar el duelo.
Intento de reacción del Sevilla pero sin premio
El Sevilla no se dio por vencido. Pese a la adversidad de ir 2‑0 abajo, mostró voluntad de revertir la situación y buscó con más empuje que claridad. Su intensidad ofensiva subió, con intentos por dentro y por bandas para inquietar al Espanyol.
En el minuto 85, el Sevilla logró marcar el 2‑1 gracias a un gol en propia puerta de Cabrera tras un cabezazo de Marcao. Ese tanto, aunque llegó tarde, dio esperanzas de un posible empate, y aumentó su presión.
Sin embargo, la estructura defensiva seguía expuesta, y la intensidad del Espanyol no permitió que el Sevilla encontrara fluidez real. Los nervios crecieron, los espacios se abrieron y los sevillistas no lograron completar la remontada.
Finalmente, el reloj se convirtió en enemigo. El Sevilla buscó con ganas pero sin acierto. El resultado ya estaba decidido y la derrota se consumó justo cuando se temía.
Implicaciones de la derrota para el Sevilla
Esta derrota del Sevilla en Barcelona deja varias reflexiones: primero, que el equipo sigue pagando caro sus momentos de desconexión y los errores cruciales ante rivales que saben aprovecharlos. Segundo, que su consistencia como visitante sigue siendo un problema, especialmente frente a rivales que imponen intensidad.
Para el Sevilla, mantener la calma, erradicar los errores y recuperar la intensidad son tareas urgentes si quiere romper esta dinámica de derrotas. El Espanyol, por su parte, demostró que ante un adversario dubitativo no tiene que inventar demasiado.
El camino del Sevilla está lleno de obstáculos, y esta nueva derrota añade presión. La plantilla tendrá que mirarse al espejo, corregir los errores y recuperar esa intensidad que le permita competir con garantías en todas las plazas.
El Sevilla se marchó con las manos vacías de Barcelona tras una actuación marcada por un grave error defensivo, la incapacidad de sostener la intensidad y una derrota que compromete su momento. El Espanyol supo esperar, golpear y cerrar el choque, mientras el Sevilla deberá reaccionar pronto para que esta derrota no se convierta en tendencia, y más con el derbi este domingo.
