Isco Alarcón conduce el baló durante el encuentro entre el Real Betis y el Girona. - Lorena Martín

El Estadio de La Cartuja vivió este domingo, durante el encuentro entre el Real Betis y el Girona, uno de esos momentos que trascienden lo meramente deportivo: el regreso de Isco Alarcón a los terrenos de juego. Y lo hizo entre indicaciones precisas de Manuel Pellegrini, expectación máxima en la banda tras el anuncio en la previa de su renovación hasta 2028 y una tremenda ovación que puso en pie a los más de 64.000 asistentes.

El vídeo —donde se aprecia el instante exacto en el que el malagueño se incorpora al calentamiento y recibe el respaldo de la grada— resume a la perfección la mezcla de emoción y alivio que rodeó su reaparición.

Minutos antes de que Isco saltara al césped, Manuel Pellegrini se acercó a él para darle las últimas indicaciones. El técnico chileno, consciente del significado simbólico del regreso de Isco con el Real Betis, quiso mantener la serenidad habitual y centrarse en lo que pedía el partido. Gestos breves, mensajes claros y un toque en la espalda marcaron la cuenta atrás para el momento más esperado.

El entrenador había insistido durante la semana en que Isco solo volvería cuando estuviera realmente preparado. Su entrada en la convocatoria ya había sido leída como una señal inequívoca: el mediapunta estaba, por fin, listo para competir.

Cuando Isco entró en el terreno de juego, La Cartuja respondió con una ovación rotunda. Su regreso se sintió casi como una celebración compartida, un reconocimiento al esfuerzo de estos meses de recuperación y al peso que su figura tiene dentro del beticismo.

Ya sobre el césped, Isco buscó tocar rápido, descargar hacia los compañeros y recuperar sensaciones sin asumir riesgos innecesarios. De hecho, realizó el saque de esquina en el que asistió a Valentín Gómez para poner el empate a uno en el marcador. Aunque aún queda camino para que recupere su mejor versión, su presencia ya supone un salto cualitativo para un equipo que ha echado de menos su creatividad.