Tras la grandísima noticia prepartido con un tifo sorpresa que anunciaba la renovación de Isco Alarcón hasta 2028, en el día de su vuelta a los terrenos de juego después de tres meses de lesión, el choque dio comienzo con el Estadio de La Cartuja a rebosar. Ambos equipos trazaron el plan del principio con un bloque alto, intentando siempre jugar en campo contrario. El Girona fue el primero en llegar al área rival con peligro, pero el Real Betis respondió rápido con un disparo de Antony, que se marchó alto después de tomar una decisión precipitada teniendo opción de pase a Riquelme. Con el paso del tiempo, los locales ganaban fuerza con ocasiones y trataban de imponer su juego de posesión ante los blanquivermells, que sufrían sin balón. En el 20’, Ounahi se vistió de correcaminos y su atrevimiento cambió el devenir de la contienda. El centrocampista marroquí inició una travesía en tres cuartos de campo que pilló desprevenida a la defensa verdiblanca y tras una gran pared con Bryan Gil, este último se encargaría de asistir a Vanat con un centro raso lateral para que solo tuviera que empujarla, adelantando a los visitantes en el marcador.
Después del tanto, el Betis tuvo destellos de calidad y alguna que otra oportunidad, poniendo en serios aprietos a la defensa contraria, pero la electricidad se convirtió en predictibilidad. El fútbol de los de Manuel Pellegrini se volvió lento y muy fácil de parar. Las veloces recuperaciones de los gerondenses y su presión alta sostenida lastraban a unos heliopolitanos sin ideas para acercarse a la meta de Gazzaniga. En los últimos instantes del primer acto, Pablo Fornals y Gio Lo Celso estuvieron cerca de empatar con chuts que se fueron rozando la madera, dejando un atisbo de reacción que deberían plasmar en el siguiente periodo.
El ‘Ingeniero’ comprendió que su proyecto para hacer funcionar la maquinaria no estaba dando resultado, por lo que introdujo un triple cambio al empezar la segunda parte: Amrabat, Aitor Ruibal y Abde saltaron al césped para reemplazar a Lo Celso, Bellerín y Rodrigo Riquelme. Con las sustituciones, el conjunto de las trece barras ganó dinamismo y consiguió controlar el esférico por completo, encerrando al Girona en su terreno con prácticamente todo el equipo jugando en la zona gironí.
En el minuto 59’, llegó el momento que todos los béticos llevaban meses soñando: el regreso de Isco. Las 64.268 almas presentes en el graderío del Estadio Olímpico se levantaron para aplaudir y corear el nombre del gran capitán, en quien tenían puesta la esperanza de cambiar la partida. El malagueño sacó la batuta y su impacto fue inmediato, con una visión única que sirvió para asustar a Gazzaniga cuando se abrían espacios en la compacta zaga visitante. En una jugada que inició el de Arroyo de la Miel, Cucho Hernández intentó una chilena que estuvo a punto de convertirse en la igualada.
A falta de un cuarto de hora de choque, la insistencia de los verdiblancos terminó en recompensa. Isco volvió a ser protagonista y puso un caramelo desde el córner para Valentín Gómez, que cabeceó con violencia la pelota para poner el empate en el electrónico.
Los locales aprovecharon el maravilloso momento que vivían y fueron con todo a tratar de conseguir los tres puntos. Deossa, que había ingresado en el verde en los diez minutos finales, hizo una jugada individual extraordinaria y su chut lejano pasó a milímetros de la madera. En el 89’, inexplicablemente, el colegiado expulsó a Antony después de que el brasileño intentara una chilena que impactó en el cuerpo de Álex Moreno de manera totalmente fortuita. Esta decisión condicionaba al Real Betis para el derbi y además lo oblogó a jugar con cautela hasta el final, terminando en tablas un encuentro que pudo haber terminado de manera totalmente distinta.
