En Sevilla, presentar un cartel que anuncie un evento de gran importancia puede convertirse en un auténtico fenómeno social en redes sociales, donde se ha generado polémica en más de una ocasión. Cada año, ya sea para la Semana Santa, la Feria de Abril, las Fiestas de Primavera o el Orgullo, las obras generan debates tan intensos como rápidos, especialmente en redes sociales. A continuación, recopilamos los carteles más polémicos de los últimos años, que marcaron la conversación pública en la ciudad.
Recientemente, la presencia de una camiseta del Real Betis desató la polémica en el cartel de la Cabalgata de Sevilla 2026. La obra realizada por el pintor Fernando Vaquero muestra una escena doméstica en la mañana del 6 de enero y, entre los regalos representados, aparece una camiseta conjunto verdiblanco. Numerosos usuarios comenzaron a comentar en plataformas como X, Facebook e Instagram la presencia de la camiseta, interpretándola como un guiño explícito a uno de los dos grandes clubes de la ciudad. Parte de las críticas señalan que la inclusión de un símbolo identificable con uno de los equipos sevillanos supone una falta de neutralidad en un cartel institucional destinado a toda la ciudadanía.

El artista Fernando Vaquero ha denunciado públicamente estar siendo víctima de ciberacoso, insultos y amenazas desde la presentación de la obra. En un comunicado difundido en sus redes sociales, el pintor asegura que ha decidido no realizar ninguna declaración a los medios ni responder a comentarios mientras continúa el hostigamiento.
La Hermandad de la Macarena desveló el año pasado los carteles de la Semana Santa de 2025, firmados por el reconocido pintor sevillano Luis Gordillo. Las obras, de un marcado estilo abstracto, generaron una gran controversia desde el momento de su presentación, dejando a pocos indiferentes.

El cartel de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Sevilla 2025 fue criticado por su representación incorrecta y distorsionada de la Giralda, lo que llevó a usuarios a afirmar que estaba generado con Inteligencia Artificial (IA). Comentarios como «¿Se supone que esa torre es la Giralda?» o «cualquier artista callejero lo habría hecho mejor» se hicieron virales. El diseño dependía de la asociación feriante, y no del Ayuntamiento de Sevilla.

El cartel de las Fiestas de la Primavera de Sevilla 2024, obra del artista Antoine Casamitjana (Antoine Cas), generó un notable rechazo en redes sociales tras su presentación. La obra pretendía integrar en una misma imagen referencias a la Semana Santa, la Feria, elementos taurinos, ornamentación inspirada en el manto de la Macarena y la luz de la primavera sevillana. Sin embargo, numerosos usuarios criticaron la mezcla de iconografías y la definieron como «basura taurina», «caspa» o una estética propia de «los 90», comentarios que se viralizaron rápidamente. El artista defendió que había intentado crear «una obra redonda y de contrastes» en la que «entrara absolutamente todo».

El cartel de la Semana Santa de Sevilla 2024, firmado por Salustiano García, representaba un Cristo joven y de estética minimalista, con un tratamiento visual muy distinto al imaginario cofrade tradicional. La propuesta abrió un debate intenso: mientras algunos valoraban su apuesta contemporánea, otros consideraban que la obra se alejaba en exceso de los códigos iconográficos de la Semana Santa. Las redes sociales amplificaron las reacciones y convirtieron la pieza en una de las más comentadas del año.

El cartel navideño de 2017, elaborado por la Asociación de Belenistas, se volvió viral por la representación de un arcángel desnudo que sostenía una flor-lirio con la silueta de la Giralda situada a la altura de la entrepierna. La composición generó un notable revuelo en redes sociales, donde se multiplicaron las críticas, memes y parodias. La mezcla de erotización accidental y simbología religiosa convirtió la obra en uno de los debates estéticos más comentados de aquel año.

El cartel del Orgullo de Sevilla 2023, diseñado por Dalopo, representaba a las patronas de la ciudad, Santa Justa y Santa Rufina, envueltas en la bandera arcoíris. La imagen generó controversia, especialmente desde sectores conservadores como VOX, que pidieron su retirada al considerar que ofendía sentimientos religiosos. Al estar instalado en marquesinas y vehículos públicos, el debate se amplificó en redes. Otros sectores defendieron la obra como un gesto de inclusión y una reivindicación del papel del colectivo LGTBI en la ciudad.

En definitiva, estos episodios muestran que Sevilla no solo vive sus fiestas: también las debate, las discute y las reinterpreta. Cada cartel se convierte en un termómetro cultural que mide sensibilidades, identidades y tensiones estéticas de una ciudad que sigue siendo profundamente simbólica. Sevilla es, y probablemente seguirá siendo, un lugar donde el arte nunca pasa desapercibido, donde la tradición convive con la irreverencia y donde cualquier imagen pública puede encender un debate colectivo. En esta ciudad, la polémica no es una excepción: forma parte de su manera de mirar, de sentir y de contarse a sí misma.
