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En Utrera, junto al paseo que lleva su nombre y el Parque del Quinto Centenario, se alza el Santuario de Nuestra Señora de Consolación, uno de los templos más emblemáticos de la provincia de Sevilla. Su historia, unida a la devoción popular desde comienzos del siglo XVI, ha convertido este lugar en un referente espiritual para generaciones de utreranos y visitantes.
Una pequeña ermita que dio origen a un gran santuario
El origen del santuario se sitúa en el año 1520, cuando Antonio de la Barreda obtuvo en Roma un privilegio del papa León X para levantar en este lugar una ermita dedicada a la Virgen de Consolación. Aquella construcción inicial, sencilla y aislada, marcó el punto de partida de una devoción que no ha dejado de crecer en más de 500 años.
En 1561, la ermita fue entregada a los Frailes Mínimos, quienes impulsaron su desarrollo y construyeron el convento-iglesia que acabaría definiendo la imagen actual del santuario.
Un templo del siglo XVII con alma mudéjar
La iglesia que hoy se contempla es esencialmente una construcción del siglo XVII, cuando se completó la mayor parte del edificio. Su estructura responde a un modelo clásico:
- Nave única, amplia y longitudinal.
- Crucero destacado, que aporta luminosidad al interior.
- Capilla mayor cuadrada, donde se sitúa la imagen de la Virgen.
Uno de los elementos más llamativos es su techo de madera con decoración de estilo mudéjar, que aporta al templo un carácter singular y recuerda la pervivencia de esta tradición arquitectónica en Andalucía.
La advocación de la Virgen de Consolación está profundamente arraigada en la ciudad, donde es venerada como patrona. Su presencia ha marcado la identidad utrerana y forma parte esencial de su historia religiosa y cultural.
Un tesoro único: casi 400 exvotos pictóricos
Uno de los mayores atractivos del santuario es su extraordinaria colección de casi 400 exvotos pictóricos, considerada una de las más importantes de Andalucía. Estas pequeñas pinturas, ofrecidas en agradecimiento por favores o milagros atribuidos a la Virgen, permiten recorrer episodios reales de la vida de los fieles a lo largo de siglos: enfermedades, accidentes, peligros cotidianos o situaciones extremas resueltas según la fe popular por la intercesión de Consolación. Son un auténtico archivo visual y una joya etnográfica para comprender la religiosidad popular del sur de España.
