La primera victoria del Real Betis en esta edición de la UEFA Europa League llega en Razgrad gracias a goles de Gio Lo Celso y Son en propia meta. Fue un choque de muy pocas oportunidades, pero los que las supieron aprovechar fueron los visitantes. El dominio de la pelota y la calma a la hora de gestionar la ventaja fueron claves para volver a Sevilla con los tres puntos.

El pitido inicial en el Huvepharma Arena dio paso a unos primeros instantes ásperos, condicionados por la incesante lluvia y las constantes faltas que impidieron cualquier mínimo ritmo. La dureza del juego se cobró pronto una víctima, con Kurtulus abandonando el césped lesionado tras una imprudente entrada de Junior Firpo. Dentro de este escenario, el Real Betis impuso su fútbol de control, pero se topó con un Ludogorets muy bien trabajado, que apostaba todo su peligro a la velocidad a la contra. Replegados, los búlgaros convertían cada recuperación en una amenaza, lanzando transiciones vertiginosas por las bandas que, si bien generaban inquietud, sobre todo mediante Caio Vidal, no llegaron a concretarse en ninguna ocasión clara sobre la meta bética.

​Con el partido avanzando sin noticias en las áreas, la balanza parecía que solo podía decantarse por una acción individual, y esta llegó pasada la media hora, más concretamente en el minuto 31. En la que fue la primera y única oportunidad peligrosa del Betis, Giovani Lo Celso se vistió de genio. Tras una pugna de Natan hasta la línea de fondo, el argentino recibió en el pico del área y se inventó una rosca perfecta para que el balón se colara en la portería de Padt. El gol alteró por completo el guion y el Ludogorets asumió el control del esférico, pero su dominio fue infructuoso con los heliopolitanos muy bien posicionados. La única respuesta local con verdadero peligro llegó a balón parado, en un libre directo lanzado por Son que pasó rozando el poste, sellando así una primera parte de escasas ocasiones que se fue al descanso con ventaja para los visitantes.

El Ludogorets emergió del vestuario con una presión intensa y agresiva, pero su ímpetu duró poco. El Betis no tardó en recuperar el control y asestar el golpe que sería definitivo. Al poco de la reanudación, en el minuto 53, con una jugada entre los dos laterales, Aitor Ruibal puso un centro que remató trastabillado Junior y terminó en un desafortunado rebote en Son que significó el 0-2. El tanto en propia puerta aplacó el duelo; el equipo búlgaro intentó reaccionar con más corazón que fútbol, limitando su peligro a saques de esquina que la zaga verdiblanca defendió con solvencia.

​Con el partido bajo control, el Betis gestionó su ventaja e incluso pudo ampliarla con un disparo al poste de Abde a quince del final. No fue hasta los últimos instantes cuando el Ludogorets, en un esfuerzo titánico, se volcó sobre el área rival y puso a prueba la defensa heliopolitana. El gran susto llegó en el minuto 83, cuando Caio, con todo a favor para marcar, se topó con una salvada providencial de Natan sobre la misma línea de gol. Fue la ocasión más clara para los locales, cuya ofensiva final no encontró más premio, certificando así una trabajada y valiosa victoria del Betis en Bulgaria.