El Real Betis avasalló a Osasuna en un partido dominado de principio a fin. Abde adelantó a los verdiblancos y Cucho Hernández sentenció el duelo, todo en la primera mitad. Los segundos cuarenta y cinco minutos fueron un mero recordatorio de la represión bética. Los locales no recibieron más que una llegada peligrosa y estuvieron cómodos durante toda la contienda.
Acompañados previamente de los socios más antiguos del Real Betis y con un reconocimiento a Manuel Pellegrini por convertirse en el entrenador con más partidos dirigidos en la historia del club de las trece barras, los jugadores locales saltaron al césped con la idea habitual: tener la posesión del esférico. Según avanzaba el cronómetro, el dominio verdiblanco era mayor e iban acechando con un peligro creciente el área de Osasuna. En el minuto 19, Alejandro Catena se despistó y, mientras se hacía un lío con los pies, Pablo Fornals llegó como una locomotora para robarle la cartera y provocar el primer gol bético; pasó la pelota atrás para Cucho Hernández, que de tacón la dejó en bandeja para que Abde definiera a placer.
Superado el ecuador del primer acto, Osasuna trataba de jugar más en campo rival, pero el Betis seguía luchando la pelota y atacando como si el duelo siguiera empatado, poniendo en apuros más de una vez a Sergio Herrera y manteniendo un ritmo de juego muy alto. El mismo Herrera hizo una parada de fútbol sala a Ez Abde para salvar a los suyos de verse dos por debajo en el electrónico, tras una arrancada del marroquí superando por completo a Rosier. El Betis se volvió a hacer con el dominio absoluto del choque pasada la media hora, anulando el centro del campo rojillo mediante una presión constante y despejando cualquier acercamiento con Valentín Gómez como principal valor de la zaga. En el 38’, Boyomo dio un pase defectuoso que, para su desgracia, llegó a las botas inspiradas de Pablo Fornals, y el castellonense asistió al Cucho para el segundo, con un remate raso al palo largo desde la frontal. Justo antes del descanso, en una ocasión puntual, Ante Budimir pegó un testarazo que pasaría muy cerca de la escuadra de la portería que defendía Pau López.
El segundo acto inició con una oportunidad para cada equipo, pero evolucionó a un guion más moderado tras un cuarto de hora transcurrido. El Betis estaba muy cómodo ante un Osasuna falto de ideas en ataque, que no lograba contrarrestar el yugo de la medular verdiblanca y por ende, apenas podían entrelazar más de diez pases seguidos. El planteamiento de Alessio Lisci estaba fracasando por completo.
El Estadio de La Cartuja era una completa fiesta, con constantes cánticos, saltos y linternas encendidas, viendo cómo el partido no tenía apenas complicación para el conjunto local. A diez minutos del final, todo seguía en la misma línea. Pese a que los navarros subieron su línea defensiva, no terminaban de encontrar a los hombres de arriba y el tiempo corría velozmente en su contra. La dinámica no cambió hasta el pitido final y el Real Betis se quedó con los tres puntos con un homenaje colectivo excepcional a Manuel Pellegrini.
