Almeyda explicó uno de sus gestos recientes para fomentar la convivencia: el asado para la plantilla. Sobre esto dijo: «Una paella no les podía hacer, me mataban». Añadió que «El asado tiene un significado. Es haber pensado en alguien, en el grupo». Con esto busca que los jugadores se conozcan más allá del juego, para crecer juntos como conjunto. Equipo y crecimiento personal van de la mano en su filosofía.

Al ser preguntado por si siente presión, Almeyda comentó: «No siento presión, no existe para mí en el fútbol. presión tiene un doctor que opera a un nene de pocos meses». Y añadió: «Trato de entender y respetar a todos». Su mensaje es que la exigencia debe venir del trabajo y del grupo. Para él, el resultado importa, pero no puede ser lo único que marque al equipo. Tener un buen ambiente y responsabilidad colectiva son elementos claves para que el resultado sea creíble.

Acerca del planteamiento táctico frente al rival Alavés, Almeyda dejó claro que no se cierra a nada: «No me cierro a ningún sistema. El otro día jugamos con cinco atrás y concedimos». Y agregó que «dentro de la construcción, intento analizar al rival y enfrentar estos partidos pensando en el rival». Es decir, el Sistema se adapta dependiendo de las características del enemigo. No se trata de imponer un estilo rígido, sino de que el equipo sepa variar según lo que demande el partido.

Cuando se le insistió sobre expectativas y si su mensaje convence sólo con palabras, Almeyda lo dejó claro: «Necesitamos triunfos para que el mensaje sea más creíble». Añadió: «Creo en la buena energía, en sacar lo mejor a cada futbolista y poder comprenderlo». En otras palabras, su objetivo es que el resultado apoye lo que dice, que haya coherencia entre lo que predica y lo que el equipo ejecuta en el campo.

Finalmente, Almeyda no elude reconocer fallos ni mirar al pasado. Desde su autocrítica plantea: «Si hubiéramos ganado 4 partidos seguidos no hay que cambiar nada». También insistió en que él no hace diferencias entre jugadores, «los trato a todos por igual, acepto lo malo y me gusta destacar lo bueno». Cree que el equipo crecerá si hay reconocimiento, responsabilidad compartida y constancia, más allá del Sistema o del rival. La idea es que cada derrota, empate o victoria sea una lección para crecer.