La personalidad y el coraje del Elche CF por momentos le valió para conseguir un valiosísimo empate ante el Real Betis en la vuelta de los ilicitanos a Primera División. El Estadio Martínez Valero contempló las dos caras de la moneda: la impotencia de no poder ante un gran rival que se mostraba muy sólido atrás y la alegría final del empate gracias a un juego de pases lleno de fe y esfuerzo. El Betis no supo gestionar los tiempos y tras una falta de entendimiento en una defensa que se estaba mostrando muy férrea anteriormente, los locales encontraron el tanto del empate.
90' (+5') ⏱⚽️ Final del partido.
— Real Betis Balompié 🌴💚 (@RealBetis) August 18, 2025
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El Elche saltó al césped en la primera mitad con una personalidad inmensa, adueñándose del esférico desde el pitido inicial. En medio del asedio, fue el Betis quien generó el primer aviso serio: una cabalgada formidable de Bellerín por la derecha, sorteando rivales, culminó en una clara ocasión para Aitor Ruibal, la cual sería el preludio perfecto de lo que ocurriría después. El mismo Ruibal fue quien puso el primer gol en el marcador, en el ecuador del primer acto, naciendo de un contraataque letal. Sergi Altimira recuperó un balón clave en el centro del campo en una acción muy protestada por Febas, que reclamó falta, y con el equipo local descolocado, Roro Riquelme filtró un pase magnífico para que Aitor, con una frialdad pasmosa, regateara a Dituro y diera un pase a la red. El tanto, sin embargo, no cambió demasiado el guion: el Elche, liderado por los activos Mendoza y Pétrot, monopolizaba la posesión buscando las bandas. Eso sí, la ansiedad y la falta de ideas le impedían traducir su dominio en peligro, mientras que el Betis, con un trabajo defensivo muy solvente, esperaba su oportunidad.
En la reanudación, el equipo local mostró su valentía y adelantó sus líneas, encerrando a un Betis que se vio superado en los primeros compases. Poco a poco, los hombres de calidad del centro del campo bético aparecieron para sacudirse la presión y comenzaron a explotar los enormes espacios que concedía un Elche volcado. El «Cucho» Hernández tuvo en sus botas la sentencia en un mano a mano que perdonó, evidenciando entonces los desajustes de la zaga ilicitana. Unos minutos después sería el recién ingresado “Chimy” Ávila quien fallaría otra ocasión bastante clara por su lentitud con el esférico. Cuando mejor parecía estar el Betis, llegó el empate rival. A diez minutos del final, Germán Valera se inventó la jugada del partido: inició una excelente triangulación en la frontal del área y, tras una pared con Martim Neto —que llevaba apenas veinte minutos en el campo—, batió a Pau López con un remate raso al palo largo que dejó al guardameta sin capacidad de reacción. El gol fue, por otra parte, fruto de un fallo de concentración en la defensa visitante, inesperado por el buen hacer de la demarcación durante todo el encuentro. Esta situación fue una inyección de moral para el Elche, que sacó fuerzas de flaqueza y dominó con autoridad absoluta hasta que el árbitro decretó el final, sin dejar que los visitantes tuvieran ningún chance de volver a adelantarse en el marcador.
La sensación general es que el empate se queda corto para un Betis que perdonó las pocas, pero claras, que tuvo y que pecó de nerviosismo y ansiedad sin el balón cuando el Elche dominaba el encuentro. Pese a que los locales hicieron gala de un buen juego y no renunciaron a su estilo, lo cierto es que el equipo que mereció ganar fue el de Heliópolis.
