San Mamés fue testigo de un arranque de curso que rompió todas las expectativas con los de Nervión. El Sevilla FC viajó con la esperanza de arrancar LaLiga con autoridad, pero el Athletic logró una victoria ajustada por 3‑2, una derrota agridulce, pero donde el Sevilla de Almeyda ha dado una cara que hacía tiempo que no se veía. Bajo las órdenes de «El Pelado», los hispalenses mostraron indicios positivos, pero la realidad acabó siendo dura: el Athletic forzó un penalti que Nico Williams transformó, y ese tanto inicial rompió los esquemas sevillistas.
📜 CRÓNICA | Máximo castigo tras la impecable reacción (3-2) #AthleticSevilla #WeareSevilla
— Sevilla Fútbol Club (@SevillaFC) August 17, 2025
La tensión se extendió hasta el descanso, cuando Sancet puso el 2‑0, una ventaja que parecía definitiva pero que no rompió del todo las esperanzas. El Sevilla reaccionó con fuerza tras el paso por vestuarios: Lukebakio marcó con un golazo que inyectó vida al partido, y Agoumé igualó el marcador. Sin embargo, esa reacción no terminó por romper la resistencia del Athletic. Con todo por decidir, Robert Navarro rubricó la victoria en el minuto 81, rematando un pase quirúrgico de Nico Williams y dejando los tres puntos en Bilbao.
El análisis sevillista no puede obviar que el penalti inicial fue objeto de polémica: Iturralde González cuestionó la decisión, señalando que el pisotón fue leve y sin intención clara de derribar, lo que generó debate sobre si realmente ese gol debía haber sido concedido. Esa decisión fue el momento que condicionó el rumbo natural del partido.
En cuanto a las sensaciones generales, el Athletic exhibió mayor contundencia en momentos clave, mientras que el Sevilla ofreció destellos de buen fútbol que, pese a las bajas, dieron un nivel que nadie esperaba. A pesar de la derrota, los hispalenses pueden extraer cierta moral de su reacción en la segunda parte, aunque no hayan sido capaces de puntuar ante el Athletic en San Mamés, se ha podido ver esa imagen de garra y unión que no se veía desde la última UEFA.
