La convocatoria del Sevilla FC para el último amistoso de esta pretemporada, frente al Toulouse, muestra un plantel marcado por el desafío físico y una fuerte apuesta por la recuperación de futbolistas clave. El regreso de Marcao y Juanlu, uno reincorporados tras superar sus molestias, y otro que pese a estar cerrando su salida, sigue comprometido con el Sevilla FC. Supone un aire fresco, ante una defensa diezmada por las bajas.

Sin embargo, el equipo llega a Francia muy condicionado por el gran número de bajas. Adrían Pedrosa y Rubén Vargas quedan fuera por problemas físicos —una sobrecarga en aductores y una lesión miofascial leve respectivamente—, mientras que Ramón Martínez e Idumbo también se caen de la lista por dolencias musculares. Sin contar con los habituales de descartes de Januzaj, Rafa Mir y Ferllo. Este último cerrando su salida con el Depor.

Este panorama supone un claro desafío para Matías Almeyda: construir un bloque competitivo con recursos limitados, apelando al compromiso del vestuario y a la versatilidad táctica. En ese contexto, el regreso de Marcao y Juanlu aporta un soplo de aire fresco. El brasileño refuerza la presencia física en el centro de la zaga, mientras que Juanlu vuelve a ser una alternativa fiable en el lateral.

La convocatoria revela también la necesidad de adaptación, reservando otros roles a jugadores como Gudelj o Kike Salas en el eje defensivo, y potenciando jóvenes capacitados para responder al desafío de asumir mayores responsabilidades. Esta situación invita a la recuperación colectiva: tanto física como en ilusión y rendimiento.

El regreso de piezas clave aporta oxígeno, pero las numerosas bajas obligan a reinventarse y reforzar el grupo. El desafío es evidente: mantener la competitividad en el último episodio veraniego y encarar el inicio liguero con un bloque que aún debe demostrar su capacidad de recuperación.