Cucaracha. Archivo

Aunque parezca una solución rápida y efectiva, pisar cucarachas podría ser mucho más perjudicial de lo que imaginas. Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desaconseja expresamente esta práctica por los riesgos sanitarios que conlleva.

Estos insectos, que suelen habitar en zonas húmedas, oscuras y poco higiénicas, no solo son una molestia: son vectores de bacterias y virus peligrosos. Al pisarlos o aplastarlos con objetos, su exoesqueleto se rompe y libera agentes patógenos como salmonella, estafilococos o estreptococos, que pueden quedarse en el ambiente o sobre las superficies del hogar. En espacios cerrados o con poca ventilación, esto incrementa las posibilidades de contagios gastrointestinales, alergias o incluso crisis asmáticas, especialmente en personas vulnerables.

Además, la OMS recuerda que las cucarachas poseen una estructura corporal extremadamente resistente, capaz de soportar hasta 900 veces su peso. Esto les permite sobrevivir a golpes fuertes e incluso simular la muerte, escapando después si no han sido eliminadas completamente. En otras palabras: pisarlas no siempre funciona y, cuando lo hace, puede resultar contraproducente.

¿Qué hacer entonces?

Los expertos en salud pública y entomología recomiendan alternativas más eficaces y seguras:

  • Evitar aplastarlas, tanto con el pie como con utensilios improvisados.
  • Utilizar cebos o trampas adhesivas, que eliminan al insecto sin riesgo de dispersión bacteriana.
  • Fumigar o emplear productos específicos, sobre todo si hay una plaga establecida.
  • Mantener medidas preventivas: sellar grietas, mantener la casa limpia, guardar bien los alimentos y eliminar restos orgánicos con regularidad.

En definitiva, la mejor forma de combatir a las cucarachas no es con la suela del zapato, sino con prevención, limpieza y tratamientos adecuados. Pisar puede parecer sencillo, pero lo que no se ve —las bacterias liberadas— puede convertirse en un problema mucho mayor.