- La refrescante ruta de senderismo entre molinos, arroyos y sombra a poco más de una hora de Sevilla
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Si el cuerpo te pide montaña y el alma se enreda en la idea de escapar del asfalto sevillano, apunta esta ruta: el ascenso al Pico del Terril, el punto más alto de la provincia de Sevilla, una cima que se alza hasta los 1129 metros sobre el nivel del mar y que guarda una de las vistas más amplias del sur peninsular.
Situado entre los municipios de Algámitas y Pruna, en plena Sierra del Tablón, el Terril es una de esas cumbres accesibles para casi cualquier senderista con algo de forma física y muchas ganas de campo. Su atractivo crece al saber que en pocas horas puede subirse y bajarse, sin necesidad de complicadas logísticas.
Desde su cima, en días claros, pueden distinguirse perfiles montañosos de Sevilla, Cádiz y Málaga. Es, por tanto, un balcón natural privilegiado para entender la geografía que une estas tierras. El pico forma parte del Espacio Natural Sierra del Tablón, un entorno de valor ecológico que sirve de refugio a aves rapaces como el águila perdicera o el buitre leonado.
Ruta recomendada: desde el Puerto de la Ventana
El recorrido más popular y directo parte del Mirador del Puerto de la Ventana, en la carretera que une Pruna con Algámitas (SE‑9225). Allí hay espacio para aparcar y comenzar la ruta por una senda señalizada con marcas blancas y verdes. En total, unos 7 kilómetros de ida y vuelta, con 420 metros de desnivel positivo.
La subida atraviesa un paisaje de matorral mediterráneo y encinar bajo, con un sendero que pronto se empina entre piedras sueltas hasta alcanzar la cresta de la sierra. Desde ahí, la senda se encajona entre riscos hasta alcanzar el vértice geodésico del Terril, que marca el punto culminante de la provincia.
El regreso puede hacerse por el mismo camino o por la cresta que conecta con el cercano Peñón de Algámitas, una opción algo más larga y técnica que amplía las vistas y la experiencia.
En verano, madrugar es ley
Aunque el Terril no presenta grandes dificultades técnicas, no es una ruta recomendada para las horas centrales del día en verano. La exposición al sol es casi constante a partir del primer kilómetro, y las temperaturas pueden superar fácilmente los 35 grados. Por eso, lo ideal es empezar al amanecer, llevar agua abundante (al menos 1,5 litros por persona) y protección solar. El calzado debe ser adecuado para montaña, ya que el terreno tiene zonas de piedra suelta y alguna bajada resbaladiza. Si se lleva bastón, mejor.
Subir al Terril en verano tiene su recompensa: silencio, soledad y vistas espectaculares en un paraje que, a pesar de su altura, suele pasar desapercibido. No hay masificaciones, no hay colas. Solo tú, la montaña, y el horizonte abierto de la Sierra Sur sevillana.
