Juan Manuel Hidalgo, Pablo Domínguez y Manuel Jiménez. Son los nombres de unos estudiantes sevillanos que han creado un dispositivo innovador que será capaz de salvar muchas vidas. Este año han culminado la educación secundaria en el IES Olivar de la Motilla (Dos Hermanas) con este revolucionario proyecto, denominado One Chance, que recientemente les catapultó a ser uno de los siete seleccionados del concurso The Challenge, de la Fundación La Caixa. Este sábado llegarán a Estados Unidos para presentar su hazaña en Nueva York y en Boston, y podrán hacerlo ante la sede de las Naciones Unidas.
El proyecto surge de una necesidad, según cuentan. Juanma tiene diabetes y Pablo es asmático. Se vieron obligados a buscar una solución para las emergencias médicas que ocurren en espacios públicos y, en ocasiones, no hay recursos a su disposición. Su dispositivo complementa los desfibriladores con medicamentos como inhaladores para el asma, la diabetes, medidores de glucosa sin pinchazos, tratamiento para shocks anafilácticos, entre otras. También han añadido un botiquín hecho con materiales sostenibles de PLA -un tipo de plástico biodegradable-. Su dispositivo, que siguen desarrollando, tiene una infografía que también han querido adaptar a lenguajes como el braille. La ONCE se ha comprometido a hacerlo si el proyecto sale adelante y ya les ha dado el visto bueno en cuanto a la paleta cromática utilizada.
Pablo relata que en digitalización -una asignatura de 4º ESO- les han dejado horas de clase para diseñarlo y poder imprimirlo. Tienen el prototipo pero en una pequeña escala. Ahora están a la espera de que alguna universidad lo haga a escala real, aunque reconocen que no es tarea fácil. Su profesora, Micaela, «ha sido fundamental» para el proceso. «Nuestra profesora, o nuestra mentora como la llamamos nosotros, fue la que nos dio la idea de presentarnos al concurso (…) Sin ella no hubiera sido posible», aseguran.
La primera fase de su proyecto en la Fundación La Caixa consistió en ir a Barcelona y ser seleccionados entre los 100 equipos, conviviendo con ellos. Allí retocaron aspectos del trabajo y lo presentaron, conociendo después que habían sido seleccionados. Pablo se encargó del prototipo, Manu de la comunicación y Juanma de la aplicación. Empezaron realizando estas tareas específicas, pero después todos colaboraron indistintamente. Su objetivo siguiente es que el Institut Químic de Sarrià (IQS) les haga el prototipo a escala real.
Manuel quiere ser fisioterapeuta, Juanma quiere estudiar un doble grado de física y matemáticas y Pablo quiere estudiar ingeniería aeroespacial. Aunque no se inclinan del todo hacia las ciencias de la salud, lo que les mueve es la posibilidad de salvar la vida de la gente. «Si me da una bajada y se me olvidan las pastillas, tengo que llamar una ambulancia. Si tarda, me puede pasar algo grave. Para evitar ese miedo creamos esto», cuenta Juanma. La idea es que, en su aplicación, haya un mapa que indique la disponibilidad de su dispositivo en distintos lugares públicos.
Los estudiantes de Dos Hermanas no se imaginaban este alcance con tan solo 16 años. «Ha valido la pena los fines de semana sin salir», confiesan entre risas. El apoyo en su entorno ha sido determinante para su éxito: su familia, profesora, compañeros y amigos. El compromiso de estos jóvenes como motor de transformación es gigantesco, y animan a trabajar con convicción para lograr lo que sea necesario.
