Ivan Rakitic levantando una de las Europa League logradas con el Sevilla FC. - UEFA

Ivan Rakitic ha hecho oficial su retirada del fútbol profesional a los 37 años, cerrando un capítulo tras más de 20 años sobre los terrenos de juego en clubes como Basilea, Schalke, Sevilla FC, Barcelona, Al‑Shabab y Hajduk Split. El anuncio, realizado este lunes a través de sus redes sociales, estuvo acompañado de un vídeo muy sincero, en el que destacó su vínculo con el Sevilla, un lugar donde su vuelta fue recibida como un gesto de cierre de ciclo.

El croata compartió un emotivo mensaje con un especial agradecimiento al Sevilla FC: «Me diste un hogar. Tuve el honor de ser capitán, de levantar mi primer título europeo a volver a Sevilla para cerrar el círculo, para decir gracias». «Gracias, fútbol», cerró, despidiéndose también del deporte que tanto le dio.

Su legado en el Sevilla FC va más allá de los dos títulos de Europa League (2014 y 2023): en su segunda etapa se convirtió en el jugador extranjero con más partidos en la historia del club, y un verdadero emblema tanto dentro como fuera del campo. Su retirada llega tras finalizar contrato con el Hajduk Split el 1 de julio, y aunque abre una nueva etapa en la dirección deportiva del club croata, el sentimiento por Sevilla sigue vivo.

Durante su etapa final en Croacia, Rakitic mostró nuevamente su carácter emotivo, incluso rompiendo a llorar tras ser sustituido en su último partido con el Hajduk Split, momentos que ya habían avivado los rumores de una cercana retirada que ahora se confirma. Y aunque su vínculo con el fútbol continúa, su rol como jugador ha llegado a su fin.

Queda precisamente en el Sevilla FC una parte fundamental de su legado, porque ese club le dio el impulso que lo catapultó al Barça y a la élite mundial. Ahora, al hacer pública su decisión, Rakitic ha expresado un profundo agradecimiento por cada entrenamiento, cada partido y cada ovación recibida en Nervión.

Con este anuncio de retirada, Ivan Rakitic se despide como futbolista, pero su legado en Sevilla y en el fútbol global queda firme. Un adiós marcado por la emotividad y el agradecimiento, que refleja la huella imborrable que deja tanto en el campo como en los corazones de la afición.