Cada 23 de junio, Utrera da la bienvenida al verano con la quema de muñecos satíricos en sus calles, una tradición vecinal cargada de fuego, luz y creatividad popular. La celebración de los Juanes —una costumbre única en la provincia de Sevilla— vuelve un año más para marcar el inicio simbólico del estío. Una práctica profundamente arraigada en la ciudad que combina crítica social, arte popular y ritual de renovación.

Lejos de limitarse a una verbena o una noche de conciertos, como ocurre en otras localidades, Utrera conserva el espíritu original del solsticio a través de una fiesta con identidad propia. Los Juanes son figuras hechas a mano por vecinos y colectivos, muchas veces con materiales reciclados, que representan personajes de la actualidad local, nacional o incluso de la vida cotidiana. Políticos, famosos, arquetipos sociales o escenas de humor cobran vida en estas creaciones que, llegado el momento, arden en llamas mientras el vecindario se reúne en torno a ellas.

La tradición tiene más de 40 años de historia y se ha convertido en una expresión espontánea de participación ciudadana. Son los propios vecinos quienes organizan y preparan las hogueras en plazas, calles y solares, implicando a niños, mayores y asociaciones de barrio. El Ayuntamiento colabora facilitando autorizaciones, seguridad y apoyo logístico, pero la esencia de la fiesta sigue siendo popular y descentralizada.

La noche de los Juanes no es solo un espectáculo visual, sino también una metáfora de renovación. Quemar al “Juan” significa dejar atrás lo viejo, lo que molesta o se quiere cambiar, en un gesto que conjuga ironía, crítica social y deseo de transformación. Es también un rito de comunidad, donde se refuerzan lazos entre vecinos y se celebra el paso del tiempo de forma compartida.