Estación de El Coronil. Asociación cultural Utrerana Ferroviaria

Ubicada a escasos kilómetros del núcleo urbano de El Coronil, en plena campiña sevillana, se encuentra la antigua estación de tren de este municipio, un edificio en ruinas que fue testigo de una época de movimiento, mercancías y pasajeros. Hoy, entre grafitis, maleza y escombros, apenas quedan los ecos de un tiempo en que el ferrocarril era el motor de esta tierra.

La estación de El Coronil se inauguró en 1864 como parte de la línea férrea Utrera-Morón de la Frontera. Se trataba de un proyecto ambicioso impulsado por capital inglés a través de la compañía The Utrera and Morón Railway Company. El principal objetivo era facilitar el transporte de cal desde las canteras de Morón hacia otros puntos del país, pero también tuvo un papel relevante en la movilidad de viajeros entre pueblos que, hasta entonces, solo se comunicaban por caminos de tierra.

Durante sus primeros años, el servicio ferroviario tuvo una gran acogida. En 1865, apenas un año después de su puesta en marcha, ya se contabilizaban más de 11.000 viajeros, y en 1872 se superaban los 100.000. El edificio de la estación, de arquitectura sobria y funcional, contaba con taquilla, almacén de mercancías y andenes que, hoy en día, aún pueden identificarse a pesar del deterioro.

A lo largo del siglo XX, el uso de la estación fue decreciendo. En 1967 se suprimió el transporte de pasajeros, y el tránsito de mercancías, que subsistió algo más, terminó por desaparecer en 1984. Las vías fueron levantadas en la década de los 90, y el edificio quedó abandonado a su suerte, sin un plan de conservación ni uso alternativo. En la actualidad, el inmueble permanece como un vestigio de otro tiempo: cubierto de pintadas, con partes del tejado derrumbadas y sin protección alguna frente al vandalismo o el paso del tiempo.

Durante años, vecinos y asociaciones han reclamado su conservación o reutilización, y algunos colectivos como ACUFER (Asociación Cultural Ferroviaria de Utrera) han planteado la creación de una vía verde que conecte los municipios del antiguo trazado ferroviario. Este proyecto permitiría recuperar no solo la estación de El Coronil, sino también otros hitos patrimoniales que jalonan el viejo camino del tren, dándoles un nuevo sentido como infraestructura para el turismo rural y la movilidad sostenible.

Más allá de su valor histórico, la estación también ha atraído a curiosos, exploradores urbanos y amantes del misterio. Algunos aseguran haber captado psicofonías o haber presenciado fenómenos inexplicables en sus inmediaciones. Aunque no existen pruebas concluyentes, las leyendas en torno a la estación forman parte ya del imaginario local.

Aunque no figura oficialmente en la Lista Roja del Patrimonio que elabora Hispania Nostra, la estación de El Coronil comparte el destino de muchos edificios ferroviarios olvidados: abandono, deterioro progresivo y olvido institucional. Pese a los años, aún se distingue el azulejo que anuncia: «El Coronil». Un recordatorio silencioso de lo que una vez fue.