Ecologistas en Acción ha informado este lunes de que ha recurrido ante la sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) los acuerdos adoptados por el Ayuntamiento hispalense, gobernado por el popular José Luis Sanz, para la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006 destinada a «ampliar los usos compatibles con las instalaciones deportivas singulares», como es el caso de los estadios del Sevilla y el Betis.
En concreto, esta nueva modificación del planeamiento urbano, aprobada definitivamente por el pleno municipal a finales de 2024 con los votos a favor de PP, PSOE y Vox y el voto en contra de la coalición Podemos-IU; está diseñada según su propio texto para «permitir en las instalaciones deportivas singulares», las que tienen una capacidad para más de 7.000 espectadores sentados, como es el caso de los estadios del Sevilla y el Betis; no sólo «usos compatibles que coadyuven a los fines dotacionales», sino además «otros usos que favorecen la gestión, impulso y mantenimiento de dichas instalaciones, exceptuando los usos de industria manufacturera y residencial y las estaciones de servicio».
El texto expone que «el artículo 6.6.5 de las Normas Urbanísticas permite, como norma general para los equipamientos, la disposición de hasta un 20% de la edificabilidad máxima para cualquier uso pormenorizado, exceptuando los de industria manufacturera y residencial, que coadyuve a los fines dotacionales previstos o a la mejora de las condiciones urbanas de la zona en la que se inserta y el artículo 6.6.11 amplía esta concesión hasta el 30% sólo en las instalaciones deportivas singulares».
La modificación urbanística
«La modificación propuesta únicamente amplia los usos compatibles (con limitaciones) solo y exclusivamente a este tipo de instalaciones deportivas», detalla el acuerdo aprobado por el Ayuntamiento, según el cual ahora «en las instalaciones deportivas singulares, la compatibilidad de usos a la que se refiere el Artículo 6.6.5 anterior será de hasta el treinta por ciento de la máxima edificabilidad».
Esta modificación urbanística, obviamente, coincide con el proyecto del Betis para remodelar el Benito Villamarín y levantar en su parcela anexa un nuevo inmueble de hasta 47 metros de altura para usos hoteleros y actividades ligadas a la salud y al deporte y de ocio; así como con la iniciativa del Sevilla FC para elevar el aforo de su estadio hasta los 55.000 espectadores, con la creación de terrazas y otros usos.
Aviso de ausencia de «limitaciones»
En ese sentido, Ecologistas en Acción señala que «con esta modificación, en los estadios se puedan establecer sin limitaciones usos como los hosteleros, de ocio o de grandes superficies comerciales»; lo que «podrá aumentar los beneficios de los propietarios de los estadios (los clubes de fútbol Betis y Sevilla en el caso de los estadios Benito Villamarín y Sánchez Pijuán), pero podrá causar molestias e inconvenientes en los barrios colindantes con estas instalaciones deportivas».
Ecologistas en Acción entiende así que «la implantación sin límite de usos como el hostelero, ocio o gran superficie comercial aumentará el tráfico en la zona, e incrementará la contaminación acústica o lumínica, impactos que ya no se producirían los días de partido, sino que podrían extenderse a todos los días de la semana».
«Las consecuencias de estos impactos las hemos observado el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, donde la ampliación de los usos ha tenido como consecuencia una degradación de la situación ambiental de la zona, y las quejas y movilizaciones de los vecinos de la zona», avisan, considerando que se trata de «un pelotazo dirigido a beneficiar exclusivamente a los dos grandes clubes de fútbol de la ciudad y que no persigue el interés público ni la mejora urbana».
