En la mañana de hoy, la Policía Nacional ha encontrado pruebas de que el jugador del Sevilla FC, Kike Salas, apostaba de manera ilegal. Lo hacía en encuentros en el que él mismo jugaba, lo que supone un delito por apuestas deportivas ilegales. Según ha publicado El Confidencial, en las investigaciones, se mostraban conversaciones de WhatsApp, en las que el moronense se ponía de acuerdo con sus amigos para apostar a sus propias tarjetas amarillas en partidos de Primera División durante la temporada 2023/24.
Además, hay hasta una decena de personas implicadas del entorno más cercano de Kike Salas que se habrían visto beneficiadas. En las capturas de pantalla, se puede observar por ejemplo, César G., al que tiene guardado como ‘Richii’, e intercambiaron mensajes como «Yo hice dos una va medio que y la otra mal» o «Ahora la hago a qué hora coges el avión» Todo esto bajo cuentas falsas para ocultar su identidad personal.
El pasado 15 de enero detuvieron al futbolista, irrumpiendo en el entrenamiento del conjunto hispalense para llevarse al central. El jugador fue acusado supuestamente de provocar que le sacasen siete tarjetas amarillas en beneficio de personas de su entorno para ganar dinero en las apuestas deportivas. Tras declarar en la comisaría de Morón de la Frontera, quedó en libertad como investigado.
El jugador esta mañana ha entrenado con total normalidad. El club aún no ha mostrado respuesta ni reacciones a las conversaciones mostradas, y se mostrará ausente hasta que el caso se resuelva.
