El Cristo de la Expiración, conocido también con el nombre de «El Cachorro», es una de las imágenes más emblemáticas de la Semana Santa de Sevilla. Su apodo proviene de una leyenda del siglo XVII que vincula la expresión de la talla con la agonía de un gitano trianero apodado «Cachorro».
La leyenda del «Cachorro»
Según la tradición oral, un gitano conocido como «Cachorro» cruzaba diariamente el puente de barcas desde Triana hacia Sevilla para visitar a una mujer. Estas visitas despertaron los celos de un hombre que, convencido de que el gitano mantenía una relación ilícita con su esposa, decidió vengarse. En un fatídico encuentro en la venta Vela, el celoso atacante asestó siete puñaladas mortales al gitano mientras este sacaba agua de un pozo.
Lo extraordinario de esta historia reside en la presencia del escultor Francisco Antonio Ruiz Gijón durante el trágico suceso. El artista, impactado por la expresión agonizante del moribundo, captó aquel gesto en un carboncillo y posteriormente lo inmortalizó en la talla del Cristo de la Expiración. Cuando la imagen procesionó por primera vez en 1682, algunos vecinos de Triana exclamaron sorprendidos: «¡Mirad, si es el cachorro!».
Aunque no existen pruebas documentales que confirmen esta leyenda, la historia ha perdurado en la tradición sevillana, y el apodo «El Cachorro» se ha convertido en sinónimo del Cristo de la Expiración.
La imagen y su devoción
La talla del Cristo de la Expiración es considerada una obra cumbre del barroco andaluz, destacando por su realismo y expresividad. Se encuentra en la Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración, también conocida como la Basílica del Cachorro, situada en el barrio de Triana. La imagen es venerada por la Hermandad del Cachorro, que realiza su estación de penitencia el Viernes Santo.
La devoción al Cristo del Cachorro trasciende las fronteras de Sevilla, siendo una de las imágenes más reconocidas y queridas de la Semana Santa andaluza.
