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La vinculación de la capital hispalense con las construcciones litúrgicas es máxima. A día de hoy, Sevilla es la ciudad de España con mayor número de iglesias: un total de 145. A nivel mundial, ocupa el segundo puesto, solo por detrás de Roma. La razón principal es su histórico casco antiguo.
Y es que el centro histórico de Sevilla, al ser uno de los más grandes y antiguos de Europa, tiene más posibilidades de albergar un mayor número de iglesias entre sus calles.
De hecho, haciendo cálculos sobre la superficie del centro —aproximadamente 3.900 hectáreas— y el número de templos ubicados en ella —125 iglesias—, se llega a la conclusión de que hay una iglesia por cada 30 hectáreas del casco antiguo de la ciudad.
¿Dónde se concentran mayoritariamente las iglesias de Sevilla?
Aunque el centro de la ciudad está repleto de templos con siglos de historia, la mayor parte de ellos se concentra en la zona noroeste. Es decir, en enclaves como la plaza del Museo, la antigua puerta de la Barqueta en la calle Calatrava, y en la antigua judería.
No obstante, según los historiadores, la mayoría de estas edificaciones litúrgicas fueron construidas entre los siglos XV y XVIII.
Un dato curioso, teniendo en cuenta el histórico pasado musulmán de Sevilla.
La región de Andalucía fue la zona de la península ibérica donde más tiempo, casi cinco siglos, permanecieron los musulmanes, con todo lo que ello implicó en cuanto a formas de vida y cultura.
Por ello, resulta especialmente llamativo que una ciudad con tan marcada influencia islámica en su historia sea hoy la localidad con más iglesias de España y la segunda del mundo, solo superada por Roma, la llamada ciudad eterna.
Una mezcla de culturas única en el mundo.
Si algo caracteriza a la capital andaluza es que, a lo largo de los siglos, ha sido un punto de encuentro entre las grandes culturas del Mediterráneo: la musulmana, la judía y la cristiana.
Esta fusión cultural se refleja en la arquitectura de sus iglesias, que incorporan elementos de los tres legados: detalles musulmanes, influencias judías y, por supuesto, rasgos marcadamente cristianos tanto en su interior como en su exterior.
