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León XIV, nuevo Papa elegido este jueves en una jornada histórica en el Vaticano, es el segundo pontífice de la historia que ha estado de visita en Sevilla. El primero fue San Juan Pablo segundo, que estuvo hasta en dos ocasiones en la capital hispalense.
Robert Prevost, el actual pontífice, ya había establecido lazos con Sevilla mucho antes de ascender al trono de San Pedro. León XIV visitó la ciudad en varias ocasiones como prior de la Orden de San Agustín. Su primera estancia documentada fue en 2001, durante la Semana Santa, cuando recorrió conventos como el de San Leandro y el de la Encarnación.
A lo largo de los años, volvió a Sevilla en 2002, 2007 y 2012, interesándose por la vida monástica, la liturgia y las tradiciones cofrades. Su cercanía con las hermandades y su aprecio por la cultura andaluza reforzaron el vínculo entre su figura y la ciudad. Aunque sus visitas fueron en tiempos anteriores a su papado, el hecho de que León XIV haya conocido Sevilla tan de cerca aporta un matiz especial a su pontificado, especialmente para los sevillanos.
El carismático papa polaco fue el primer pontífice en pisar suelo hispalense. Lo hizo por primera vez el 5 de noviembre de 1982, en el marco de una intensa gira por España. En Sevilla, beatificó a Sor Ángela de la Cruz, fundadora de las Hermanas de la Cruz, en una multitudinaria misa que congregó a más de un millón de personas en el antiguo campo de la Feria. La jornada estuvo cargada de símbolos: visitó la Catedral, rezó ante el cuerpo incorrupto de San Fernando y se encomendó a la Virgen de los Reyes, patrona de la Archidiócesis.
Años más tarde, el 12 de junio de 1993, Juan Pablo II regresó a Sevilla para presidir la clausura del 45º Congreso Eucarístico Internacional, un evento de calado mundial. En aquella ocasión, el papa presidió una emotiva eucaristía en la que ordenó a 37 nuevos sacerdotes, de los cuales diez eran sevillanos. El fervor y la emoción volvieron a desbordarse en una ciudad que recibió al pontífice como un hijo adoptivo.
