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Dos de las leyendas más famosas —una de ellas basada en hechos reales— que aún sobreviven entre los callejones de la Judería de Sevilla son la de la calle Vida y la historia de la Susona, asociada a la antigua calle de la Muerte.
La leyenda de la calle Vida en la judería
Ubicada justo detrás de los Jardines de Murillo, la leyenda de esta vía se remonta al siglo XIV, cuando los judíos fueron perseguidos durante los pogromos.
Entre la fantasía y la realidad, se cuenta que, mientras los judíos eran acosados en el barrio de Santa Cruz y todas las salidas de la ciudad permanecían cerradas, la calle Vida fue la única vía que quedó abierta. Gracias a ello, muchas familias lograron escapar aquella noche. Este hecho explica el origen de su nombre.
Por esta razón, el Ayuntamiento de Sevilla decidió cambiar la antigua denominación de «Carnicería del Alcázar» por la actual calle Vida.
La historia real de la Susona y un caballero cristiano
De forma paradójica, vida y muerte se entrelazan en la Judería sevillana a través de otra célebre historia: la leyenda de la Susona. Aunque hoy esta calle lleva su nombre, en otro tiempo era conocida como la calle de la Muerte. Y no es casualidad.
A diferencia del relato esperanzador de la calle Vida, la historia de Susona —basada en hechos reales— narra cómo esta joven judía delató a su padre, Diego Susón, un influyente banquero judío, por amor a un caballero cristiano.

Según la leyenda recogida en diversas fuentes, Diego Susón, harto de los abusos de los cristianos hacia los judíos en su propio barrio, reunió en su casa a un grupo numeroso de correligionarios para tramar un plan que consistía en asesinar a muchos cristianos.
El desenlace fue trágico: Diego Susón y una veintena de judíos fueron ejecutados en la horca de Tablada. A día de hoy, esta historia sigue viva en la calle gracias a dos azulejos que muestran una calavera junto al nombre «Susona», en el número diez.

