- La Resurrección pone el broche de oro a la Semana Santa de Sevilla
- El Santo Entierro Magno de Utrera, en imágenes
Hace justo un año, el Sábado Santo cerraba una Semana Santa en Sevilla marcada por el desastre meteorológico que trajo la borrasca Nelson. Aquel balance fue desolador: muchas hermandades se quedaron sin poder realizar su estación de penitencia. Sin embargo, las cofradías del Sábado lograron salir contra todo pronóstico. En contraste, este 2025 ha sido radicalmente distinto. Las hermandades han podido echarse a la calle sin apenas mirar al cielo. Solo algunas gotas aisladas, sin mayor importancia, han aparecido en un día donde el sol fue la nota predominante.
La Hermandad del Sol ha vivido un Sábado Santo de transición. Se intuye un giro en su planteamiento general, especialmente en lo musical y en el diseño de los pasos. El palio ha adoptado un estilo más alegre, sin abandonar la tradición, mientras que la canastilla del paso del Varón de Dolores ha incorporado cambios significativos. Con poco menos de un centenar de nazarenos, la cofradía aún aspira a crecer. Este año, además, ha ganado mucho en su discurrir por enclaves como los Jardines de Murillo y el Paseo de Catalina de Ribera.
También la Trinidad está inmersa en una etapa de renovación. Este Sábado Santo hemos podido ver la nueva talla de Nicodemo para el misterio del Cristo de las Cinco Llagas, obra de Fernando Aguado. El conjunto del Sagrado Decreto ha mejorado notablemente en su andar, y afrontará una transformación profunda con nuevas imágenes encargadas a Navarro Arteaga. La apuesta es firme. Por otro lado, ha gustado especialmente el exorno floral de los Servitas, con jacintos malvas, y la Soledad ha vuelto a cerrar con sobriedad una Semana Santa algo más fría y comedida. El último compás lo marcará, como siempre, la Resurrección desde Santa Marina.


































