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Las fuertes precipitaciones del 20 de marzo de la borrasca Martinho han dejado numerosas zonas anegadas en Los Palacios y Villafranca, con acumulaciones de agua que han afectado tanto a áreas urbanas como agrícolas. En el municipio se registraron 55 litros por metro cuadrado en poco más de una hora, sumados a los más de 200 litros caídos en marzo, lo que ha saturado el terreno e impedido la absorción del agua.
Los servicios de emergencia han trabajado en la evaluación de los daños, especialmente en los accesos a puentes como el de El Pantano, donde el agua llegó a superar la calzada. También se ha realizado un seguimiento del Caño de la Vera, cuyo nivel ha descendido ligeramente, aunque sigue elevado por la acumulación de agua desde diferentes puntos del territorio.







Las zonas agrícolas han sido especialmente afectadas, con cientos de hectáreas bajo el agua en el Bajo Guadalquivir. Además, varias familias fueron desalojadas en la noche del temporal en las áreas de La Capitana y El Letrado, siendo realojadas en un hotel de la localidad. La carretera A-362, que conecta Los Palacios y Villafranca con Utrera, tuvo que ser cortada debido a la acumulación de agua.
En el núcleo urbano, algunas calles han recibido un flujo de agua significativo desde caminos rurales, afectando zonas como Cantalachina, la rotonda de los Romeros y el Centro de Salud San Isidro. Aunque los sistemas de evacuación funcionaron, la intensidad de la lluvia superó su capacidad en algunos puntos clave.
Desde el Ayuntamiento se ha anunciado una reunión con la empresa Aguas del Huesna para evaluar mejoras en infraestructuras de drenaje en áreas problemáticas como la calle Manuel Mantero, la rotonda de los Romeros y la zona de las Marismas. Asimismo, se ha solicitado a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir una revisión del estado del muro de contención y del desvío de arroyos para evitar futuras inundaciones.
El sector agrícola también se ha visto gravemente afectado, con cultivos bajo el agua durante semanas, daños en árboles frutales y retrasos en la siembra. Se prevé que, con la subida de temperaturas, los invernaderos y otros cultivos sufran aún más las consecuencias del temporal. Las organizaciones agrarias han alertado de la gravedad de la situación y se espera que se soliciten medidas de apoyo para los agricultores afectados en toda la comarca del Bajo Guadalquivir.
