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Europa cierra filas con Ucrania. Esta es la conclusión más firme que se puede extraer de la reunión informal celebrada en Londres este domingo, y cuando mencionamos a Europa, en esta ocasión, incluimos a Reino Unido, aunque ya no forme parte de la UE. La humillación sufrida por Zelenski en el Despacho Oval ha sido la gota que ha colmado el vaso para que los aliados de Ucrania despierten del todo y comprendan que la seguridad y la libertad de Europa dependerán exclusivamente de ellos. Putin ha ganado un amigo con Trump y ese es el peor escenario para la tan anhelada paz en Ucrania. Un concepto que trasciende la imposición estadounidense de un alto el fuego temporal.
La presidenta de la Comisión Europea ha sido tajante en este sentido: «Primero, necesitamos una paz duradera en Ucrania. Pero solo se puede lograr a través de la fortaleza. Segundo, necesitamos un aumento masivo de la defensa europea. En el Consejo Europeo del jueves presentaré a nuestros Estados miembros un plan para rearmar Europa. La seguridad duradera se basa en la fortaleza». Un apoyo incondicional que han mostrado la gran mayoría de los Estados miembros, a excepción de Hungría que se decanta por la postura de Trump.
Las diversas voces de Europa por y para Ucrania
Keir Starmer, primer ministro británico anfitrión de la cumbre informal de líderes europeos en Londres ha insistido en que estamos ante «un momento único para la seguridad de Europa». Las sirenas de una tercera guerra mundial ya no son un planteamiento de ciencia ficción después de la disyuntiva de Trump planteada a Zelenski entre «rendición o III guerra mundial». Starmer y Macron lo tienen claro, proponen una «tregua en el aire, en el mar y en las infraestructuras energéticas de Ucrania durante un mes». Además, Starmer, anunció que ya «un número de países» han mostrado su disposición a unirse a la «coalición de voluntarios» que el Reino Unido está impulsando para preservar la paz en Ucrania si se llega a un acuerdo para un alto el fuego. Un plan que será presentado, por supuesto, desde Europa y Ucrania a EEUU.
Von der Leyen está convencida de que se debe rearmar «urgentemente a Europa», mientras que Mark Rutte, secretario general de la OTAN y ex primer ministro de Países Bajos valora positivamente que cada vez más estados contemplen el incremento en defensa. Un ambiente muy tenso que huele a belicismo y legítima defensa en solitario si nada cambia. Una realidad con la que la primera ministra Meloni no se siente nada cómoda y apela a «evitar la confrontación entre los países occidentales sobre la guerra de Ucrania».
El tono bronquista y paternalista de Trump ante Zelenski
El encuentro televisado entre el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski y el de Estados Unidos, Donald Trump ha sacudido este lado del Atlántico. La sospecha de que el país históricamente aliado con Europa estaba cansado de defender al viejo continente no solo se confirma, sino que podría convertirse en enemigo por intereses económicos, porque el business es puro business para el ocupante actual de la Casa Blanca.
La prensa norteamericana ha criticado muy duramente la actitud supremacista de Trump en dicha reunión, un hecho que se puede apreciar en titulares como el del Wall Street Journal «Putin gana con el espectáculo de Trump y Zelenski en el Despacho Oval». En reiteradas ocasiones, Trump, jaleado por su vicepresidente J.D. Vance, interrumpió a Zelenski al intentar defenderse de acusaciones tan falsas como la falta de gratitud del dirigente Ucraniano hacia América, porque «no tienes las cartas. Sin América no tienes las cartas». Como si la ayuda americana fuera siempre altruista y no se tratara siempre de una inversión para su economía a medio plazo en forma de venta de armas, estilo de vida americano o consumismo de ocio y entretenimiento. Si no, ¿Cómo se podría explicar que los Oscars despierten interés en todo el planeta?.
Por qué Trump piensa que será difícil hacer business
Los minerales que posee Ucrania son una fuente de riqueza muy atractiva para cualquier país, especialmente para EEUU y Rusia. Esenciales para la producción de electrónica, energías limpias, o vehículos eléctricos, entre otras finalidades que hoy en día se importan en un 90% de los casos de China, el enemigo comercial por excelencia de Trump. El presidente norteamericano, entre tantos otros argumentos demagógicos, ha justificado su animadversión por Zelenski acusándolo de «dictador» porque éste no va a dar un cheque en blanco por la protección estadounidense. Trump sostiene que Ucrania le debe 350.000 millones de dólares, equipamiento militar y derecho a seguir luchando», sin embargo, según el Instituto Kiel para la Economía Mundial, esta cifra se reduciría a 124.000 millones.
Así, en teoría, para saldar cuentas, la administración Trump ha exigido participar en las tierras raras y otros minerales de Ucrania con 500.000 millones de dólares, algo a lo que Zelenski se niega porque estima que supondría «vender su país y sentar precedentes». A pesar de este desencuentro, Zelenski no ha perdido la fe en retomar conversaciones con Trump con otro tono, repitiendo la idea, hasta la saciedad, de que no cree que EEUU detenga su apoyo a Ucrania porque eso «solo beneficiaría a Putin. En detrimento propio también de USA».
La CNN ha tenido acceso al borrador del acuerdo y ha publicado que en tal documento «no se especifica ninguna garantía de seguridad, pero sí dice que EEUU apoya los esfuerzos de Ucrania para obtener las garantías de seguridad necesarias para establecer una paz duradera».
Agradecido, pero no sumiso
«Como resultado de estos días, vemos un claro apoyo de Europa. Aún más unidad, aún más voluntad de cooperación. Todos estamos de acuerdo en la cuestión principal: para que la paz sea real, necesitamos garantías reales de seguridad. Y esta es la postura de toda Europa, de todo el continente: el Reino Unido, la Unión Europea, Turquía», ha expresado Zelenski en su cuenta de X.
Eso sí, a pesar de que en reiteradas ocasiones ha manifestado su gratitud a EEUU y a Europa para luchar por la paz en Ucrania, ha recalcado que «no ha habido un solo día en que no hayamos sentido gratitud. Es gratitud por la preservación de nuestra independencia –nuestra resiliencia en Ucrania se basa en lo que nuestros socios están haciendo por nosotros– y por su propia seguridad».
Y aquí reside la clave del argumento que no pudo esgrimir en su visita a la Casa Blanca, y es que con un perfil con el de Putin, nadie está a salvo. Se hizo la vista gorda con la anexión ilegal de Crimea a Rusia en 2014 pensando que pararía allí y la historia reciente nos ha demostrado lo contrario. Si no se le para, no parará. Y Europa lo sabe. «Lo que necesitamos es paz, no una guerra interminable. Por eso decimos que las garantías de seguridad son la clave para lograrlo».
