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En las primeras estribaciones de la Sierra Morena, a tan solo unos kilómetros de Sevilla, se encuentra el idílico paraje de Los Lagos del Serrano. Este rincón natural, bañado por las aguas de la Rivera de Cala y su embalse homónimo, ofrece un entorno perfecto para quienes buscan desconectar de la rutina y sumergirse en la naturaleza. Aunque pertenecen al término municipal de Guillena, su proximidad al pueblo de El Ronquillo, a apenas tres kilómetros, facilita el acceso y el disfrute de este singular espacio.
Partiendo desde Sevilla, basta con tomar la N-630, conocida como la Ruta de la Plata, hasta llegar a El Ronquillo, donde una carretera serpenteante nos conduce directamente a este paraíso natural. A medida que se avanza, el paisaje se transforma, dejando atrás el bullicio de la ciudad y adentrándose en un mundo donde reinan el silencio, el frescor de los bosques y el suave murmullo del agua.


El entorno de Los Lagos del Serrano se presta a un sinfín de actividades al aire libre. El senderismo y las rutas en bicicleta permiten descubrir rincones ocultos, desde antiguas estaciones de ferrocarril y vías de tren hasta el imponente Palacio de Parladé, una construcción del siglo XIX con aires de castillo medieval. Para los más pequeños, la aventura se convierte en un juego al encontrar aldeas, cortijos y restos prehistóricos en el camino. La pesca, con especies como el barbo, la carpa o el black-bass, es otra de las actividades estrella, congregando a aficionados de toda la provincia.
El valor natural de Los Lagos del Serrano no se limita a sus paisajes, sino que también destaca por su rica biodiversidad. La flora autóctona incluye encinas, alcornoques, olivos acebuches, eucaliptos, jaras, brezos y romeros. Los márgenes de los arroyos se visten de verdes prados salpicados de juncos, adelfas y zarzales, creando un mosaico vegetal que cambia con cada estación del año. En cuanto a la fauna, no es raro cruzarse con conejos, ciervos, jabalíes o águilas culebreras, mientras que el ganado ovino, caprino y vacuno completa una estampa de lo más bucólica.
