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La Policía Nacional detiene a un individuo por su implicación en delitos de favorecimiento de la inmigración clandestina y contra los derechos de los trabajadores. La víctima trabajaba en condiciones de semiesclavitud y vivía en un contenedor de la finca del detenido. Una vez puesto a disposición de la Autoridad Judicial, quedó en libertad con cargos.
Según los agentes, esta investigación se inició el pasado mes de noviembre, cuando tuvieron conocimiento de que un ciudadano extranjero había trabajado para el posterior detenido, cuidando un rebaño ovino en una finca de Utrera bajo la falsa promesa de regularizar su situación en España. Los agentes comprobaron que el ahora detenido «contrató» a esta persona con unas condiciones laborales de semiesclavitud, realizando una jornada laboral desde las 08:00 horas hasta las 21:00 horas, sin ningún tipo de descanso, de lunes a domingo. Además, le había proporcionado un contenedor ubicado en la misma finca, a modo de alojamiento, de apenas 10 metros cuadrados.
La víctima no disponía de agua corriente, luz ni aseo, cobrando 100 euros mensuales que descontaba directamente de su nómina. El detenido facilitaba a su empleado una garrafa de agua en días alternos para cubrir sus necesidades, por lo que la víctima se veía obligada a racionarla y, en algunas ocasiones, a no asearse con tal de poder beber agua.
Abandonó a la víctima en el hospital
Tras unos meses de trabajo, según informa la Policía Nacional, sufrió un golpe de un cordero en la cara provocándole un importante hematoma en el rostro. Tras comentárselo al detenido en la finca de Utrera, «se negó a trasladarlo a un centro médico por miedo a que le denunciara», ofreciéndole unos analgésicos. Al cabo de unos días y debido al dolor que seguía padeciendo, el detenido accedió a trasladarle a un centro médico, si bien le abandonó mucho antes de llegar, obligándole a que manifestara que se había caído.
Tres meses antes de este incidente, el detenido dejó de abonar el salario de su trabajador justificando que esos importes «eran gastos necesarios para regularizar su situación», procediendo a trasladarle a una casa abandonada en mitad del campo, la cual también carecía de agua y luz. Fue trasladado allí con la promesa de un nuevo trabajo, y tras dos días sin tener noticias de su jefe, «decidió abandonar el lugar».
