Castillo de Utrera. Javi Gómez.

El refrán «Roba, mata y vete pa Utrera» es una expresión popular que ha perdurado en el imaginario colectivo andaluz durante siglos. Aunque su tono pueda parecer jocoso, este dicho tiene un trasfondo histórico que nos remonta a la Edad Media y a las particularidades legales de la época.

Un posible refugio para forajidos en la Edad Media

La historia de este refrán se vincula con la época de la Reconquista, cuando Utrera, una localidad de la provincia de Sevilla, era una fortaleza fronteriza. En el siglo XIV, Utrera formaba parte de la banda morisca, una franja fronteriza entre los reinos cristianos y musulmanes. Para asegurar la defensa de estas zonas y fomentar su repoblación, la Corona de Castilla ofrecía privilegios especiales a los habitantes de estas tierras, entre los que podría haberse incluido algún tipo de asilo temporal o protección judicial.

Estos privilegios legales podrían haber dado pie a la idea de que Utrera era un lugar seguro para aquellos que huían de la justicia, ya que en la época era común que las zonas de realengo (bajo la jurisdicción directa del rey) ofrecieran ciertos fueros o inmunidades a sus habitantes. Así, nació la percepción de impunidad que recoge el refrán.

¿Refugio de bandoleros? Una posible reinterpretación moderna

Además de su origen medieval, algunos historiadores apuntan a una reinterpretación más reciente del dicho. Durante los siglos XVIII y XIX, los campos de Utrera se convirtieron en un refugio para bandoleros, en una época en la que Andalucía era escenario de numerosas historias de asaltos y huidas. La orografía del territorio y la proximidad a rutas comerciales importantes hacían de Utrera un lugar estratégico para aquellos que querían escapar de las autoridades.

Esta nueva realidad pudo haber reforzado el significado del refrán, adaptándolo a un contexto más cercano en el tiempo y vinculándolo a la figura del bandolero, un personaje que, aunque fuera fuera de la ley, gozaba de cierta simpatía popular en la cultura andaluza.

Más mito que realidad

A pesar de las interpretaciones históricas, no hay evidencias documentales concluyentes que confirmen que Utrera ofreciera realmente inmunidad oficial a los delincuentes. Más bien, el refrán podría haber surgido como una exageración popular o una forma satírica de referirse a la sensación de impunidad que, en ocasiones, se percibía en la aplicación de la justicia.

Hoy en día, la expresión se sigue utilizando de manera coloquial, aunque ha perdido su sentido literal para convertirse en una frase hecha que se emplea para denotar picardía o escapatoria fácil ante una situación complicada.