El delegado de Cultura, Patrimonio y Museos, Christopher Rivas, junto a José Cabello Núñez, , archivero municipal de La Puebla de Cazalla.

El Museo de la Ciudad de Alcalá de Guadaíra ha acogido la conferencia titulada “La búsqueda de provisiones para las armadas de Felipe II: Primeros documentos inéditos sobre la presencia de Miguel de Cervantes en Alcalá de Guadaíra en 1590”, a cargo de José Cabello Núñez, archivero municipal de La Puebla de Cazalla. Durante el acto, se presentaron documentos históricos que confirman, por primera vez, la estancia del célebre autor del Quijote en la localidad alcalareña.

El delegado de Cultura, Patrimonio y Museos, Christopher Rivas, destacó la relevancia del descubrimiento para la historia local, aunque sin caer en la autocomplacencia: “Es un hallazgo histórico para Alcalá, porque nos sitúa en el mapa cervantino y abre nuevas puertas para la investigación y la difusión de nuestro legado. Sin embargo, debemos abordar esta oportunidad con rigor y prudencia, priorizando el valor académico sobre el uso propagandístico”.

La conferencia coincidió, además, con una fecha simbólica: justo 435 años después de aquel 20 de enero de 1590 en el que Cervantes habría estado en la ciudad. Rivas dejó abierta la posibilidad de explorar nuevas líneas de investigación sobre la relación del escritor con Alcalá de Guadaíra, sin forzar relatos especulativos: “Es interesante imaginar que Cervantes pudo haber visitado Alcalá en más ocasiones, pero debemos basarnos en evidencias y no en conjeturas. Las nuevas narrativas deben construirse desde la historia, no desde la ficción”.

El investigador José Cabello Núñez lleva desde 2011 explorando los archivos sevillanos en busca de huellas de Miguel de Cervantes. Hasta la fecha, ha localizado cinco firmas del autor y 60 documentos que refuerzan su vínculo con Sevilla y sus alrededores entre 1587 y 1601. Entre los 27 documentos más recientes hallados en el Archivo Municipal de Carmona y el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, destacan ocho que demuestran la presencia de Cervantes en Alcalá de Guadaíra en febrero de 1590.

Estos documentos incluyen tres poderes, tres cartas de pago, una declaración y una carta de obligación, fechados entre el 13 de febrero y el 3 de agosto de 1590. Certifican que Cervantes obtuvo 406 arrobas de aceite en Alcalá de Guadaíra para abastecer a la Armada de Felipe II, con un precio más competitivo que en la vecina Carmona. La transacción involucró a seis vecinos de Alcalá y tres de Sevilla, entre ellos un labrador llamado Juan de Mairena, lo que añade un matiz económico y social al hallazgo.

Más allá del hallazgo documental, la conferencia subrayó la importancia de los archivos municipales y la necesidad de seguir digitalizando estos fondos para facilitar el acceso a los investigadores. Aunque la validación de la presencia de Cervantes en Alcalá de Guadaíra es motivo de orgullo, las autoridades municipales evitan sobreinterpretar el descubrimiento: “Es fundamental poner en valor el trabajo de los archivos municipales y avanzar en la digitalización de estos documentos. Gracias a investigadores como José Cabello, hoy podemos leer y comprender textos que de otro modo seguirían siendo inaccesibles”, concluyó Rivas.