- El mágico pueblo de la Sierra Norte de Sevilla con un castillo medieval del siglo XIV entre dehesas y montañas
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Constantina, ubicado en la Sierra Norte de Sevilla, cautiva a quienes la visitan con su mezcla de historia, naturaleza y un patrimonio monumental que se alza sobre el ondulado paisaje de encinas y olivares. Su pasado se remonta a tiempos inmemoriales, cuando romanos, musulmanes y cristianos dejaron su huella en estas tierras estratégicas. Hoy, el perfil de Constantina queda marcado por dos emblemas de su identidad: el castillo medieval, testigo de siglos de batallas y dominio territorial, y el Monasterio de la Carlina, un lugar con una historia digna de novela, que pasó de ser una mansión privada a convertirse en refugio espiritual.
El Castillo de Constantina, cuyos orígenes se pierden en la historia de la ciudad, fue una fortaleza clave en la defensa del camino hacia Sevilla. Levantado en un emplazamiento estratégico sobre el Valle de la Osa, este recinto fortificado formaba parte de la cora de Firrish en época musulmana, aunque su estructura se asienta sobre restos de un antiguo castrum romano.
Lo que queda hoy de esta imponente construcción es un recinto poligonal de unos 90 metros de diámetro, con una barbacana defensiva que lo rodeaba por completo. De sus siete torres originales, aún permanecen en pie dos, que albergan magníficas bóvedas vaídas consolidadas en 2012. En su interior, el castillo guarda un gran patio de armas y un aljibe semienterrado, que aseguraba el suministro de agua a la guarnición que lo habitaba.
La entrada a la fortaleza estaba protegida por la imponente Torre del Homenaje, de 12 metros de altura, con dos plantas y una azotea desde la que se controlaba la población a los pies del cerro. Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, este castillo no solo es una joya arquitectónica, sino que regala una de las vistas más espectaculares de la Sierra Norte. Junto a él, desde 1954, se erige el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, una estatua de 5 metros sobre una base de 11 que bendice a la localidad desde su privilegiado emplazamiento.
A las afueras del pueblo, en un enclave rodeado de montañas, se alza un edificio singular que ha cambiado de rostro con el tiempo: el Monasterio de la Carlina, antes conocido como El Castillo Blanco. Su historia comienza a mediados del siglo XX, cuando el belga Léon Degrelle, político exiliado y oficial de las Waffen SS, adquirió lo que en su origen era un simple cortijo rodeado de viñedos. En 1952, inició la construcción de un lujoso palacete con jardines espectaculares, fuentes arabescas y hasta un mosaico con el mapa de Bélgica, su tierra natal.
Se dice que en sus salones colgaban obras de arte de gran valor, como un cuadro de Zurbarán, mientras que en sus jardines había hasta catorce fuentes decoradas con azulejos sevillanos. Su particular torre blanca se convirtió en uno de los símbolos de Constantina, otorgándole un aire exótico que todavía conserva.
Décadas más tarde, tras pasar por diversas manos y enfrentar problemas económicos, el edificio fue transformado en un monasterio y hospedería monástica entre 2004 y 2008. El arquitecto Luis Pérez-Tennessa supo integrar los elementos originales con nuevas adaptaciones, trasladando elementos de la iglesia de Constantina, como la espadaña de la plaza de la Carretería y antiguas puertas de madera, que hoy destacan en el refectorio del monasterio.
El actual monasterio mantiene su jardín como un gran claustro central, mientras que la icónica torre blanca sigue dominando el paisaje de la Sierra Morena, con sus campanas Esperanza y Paz llamando a la oración. Su templo, de diseño sobrio pero luminoso, alberga una mesa de altar de piedra con reliquias de los Santos Mártires de Medinacelli, protegidas en un relicario de plata.
Más allá de su legado monumental, Constantina es un paraíso para los amantes del turismo rural. Sus calles encaladas, sus ermitas y su gastronomía –con especialidades como los embutidos ibéricos, el guiso de venado y el anís local– hacen de este pueblo un rincón irresistible de la Sierra Norte de Sevilla.
