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El Camino de Santiago desde Sevilla, conocido como la Vía de la Plata, es una de las rutas jacobeas más fascinantes y llenas de historia. Su recorrido atraviesa paisajes diversos, desde las llanuras andaluzas hasta los montes extremeños, siguiendo una antigua calzada romana que conectaba la Bética con la Lusitania. A continuación, detallamos su paso por la provincia de Sevilla.
Sevilla: El Punto de Partida
La travesía comienza en la Catedral de Sevilla, donde los peregrinos dan sus primeros pasos hacia Santiago de Compostela. A medida que se atraviesa la capital hispalense, se llega a la salida de la ciudad, donde un gran mural jacobeo y el miliario del kilómetro 1000 despiden a los caminantes, recordándoles la distancia que aún les resta por recorrer.
Camas: Vestigios de Tartessos y la Ruta Musulmana
El primer tramo del camino nos lleva hasta Camas, cuyo origen se remonta a una antigua alquería musulmana propiedad de «Abu-Alkama». Con la conquista cristiana, fue repartida por el Rey Santo bajo su actual nombre. Su cerro de Santa Brígida alberga los restos de un santuario fundado por monjes irlandeses, mientras que el cerro de El Carambolo guarda la memoria del famoso tesoro tartésico compuesto por joyas de oro.
El recorrido atraviesa el centro del municipio, pasando por el Ayuntamiento y la iglesia de Santa María de Gracia, sede de Nuestra Señora de los Dolores Coronada. Su retablo mayor de estilo neoclásico alberga valiosas esculturas y lienzos de los siglos XVII al XIX. Tras este tramo, la ruta sigue por la antigua carretera de Mérida.
Santiponce: Historia y Monumentalidad
La silueta del monasterio de San Isidoro del Campo se alza pronto en el horizonte. Fundado por Guzmán el Bueno, este conjunto gótico-mudéjar alberga sus restos y los de su esposa, bajo sepulturas talladas por Martínez Montañés. El monasterio fue ocupado por la Orden del Císter y posteriormente por los Jerónimos hasta la desamortización de Mendizábal. En él se conservan dos iglesias: una proyectada como capilla funeraria y otra construida después de 1334.
Siguiendo el camino por la antigua carretera de Mérida, se llega al Conjunto Arqueológico de Itálica, primera ciudad romana fuera de la península itálica y cuna de los emperadores Trajano y Adriano. Entre sus ruinas destacan mosaicos, termas, un teatro y un anfiteatro, así como estatuas de Hermes, Diana Cazadora y Venus. Dejamos atrás Itálica y avanzamos entre trigales y olivares hasta Guillena.
Guillena: La Puerta a la Sierra
El acceso a Guillena se hace por una calle recta que conduce al Ayuntamiento y la iglesia de la Virgen de la Granada, un templo gótico-mudéjar del siglo XV que custodia una admirable talla de la Virgen del Rosario, obra de Jerónimo Hernández. La plaza de toros, construida sobre los restos de un castillo medieval, es otro de sus elementos singulares.
A medida que el camino avanza, los olivares y naranjales dan paso a la dehesa serrana, poblada de encinas, alcornoques y acebuches. En esta zona ganadera, el peregrino debe abrir y cerrar portillas conforme avanza. El trayecto continúa hasta Castilblanco de los Arroyos, donde un monumento a Cervantes recuerda que este lugar fue escenario de su novela Las dos doncellas.
Castilblanco de los Arroyos: A las Puertas de la Sierra Norte
Al cruzar el río Cala, entre jaras y romeros, se llega a Castilblanco de los Arroyos. Su iglesia del Divino Salvador, de estilo mudéjar, alberga la imagen de Nuestra Señora de Gracia. En sus alrededores se encuentran la ermita de San Benito, patrón del pueblo y de Europa, y la ermita de Nuestra Señora de Escardiel, que en tiempos antiguos tuvo un albergue para peregrinos.
El camino continúa por la carretera a Almadén de la Plata, adentrándose en el parque forestal del Berrocal. Allí, un miliario señala la ruta, que asciende por el Calvario, un punto elevado desde donde se divisa el paisaje recorrido. La bajada hacia Almadén es corta pero empinada.
Almadén de la Plata: Tierra de Minería y Patrimonio
Este enclave alcanzó su esplendor en tiempos romanos, cuando se explotaban sus yacimientos. Fue reconquistado por los Caballeros de la Orden de Santiago y aún conserva la esencia de su pasado minero.
Entre sus monumentos destacan el Ayuntamiento, edificado sobre los restos de un castillo medieval, y la iglesia de Santa María de Gracia, de estilo renacentista con decoración barroca, donde se veneran la Virgen de Gracia y el Cristo del Crucero. También destaca la Torre del Reloj del antiguo ayuntamiento. En los alrededores se encuentran la necrópolis de La Traviesa y los dólmenes del camino del Viar, testigos de un pasado prehistórico y romano.
La señalización de la ruta se refuerza con nuevos miliarios instalados por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Vía de la Plata y la Diputación de Sevilla.
El Real de la Jara: Última Parada en Sevilla
Este pueblo serrano debe su nombre al Camino Real, la antigua vía de comunicación entre Andalucía y Extremadura. Antes de la construcción de la carretera N-630, era el paso obligado de los peregrinos del sur que seguían la Vía de la Plata hacia Santiago.
Su castillo medieval, situado en la entrada del pueblo, ofrece vistas espectaculares de los campos de Sevilla, Huelva y Badajoz. Entre sus edificios religiosos sobresalen la iglesia de San Bartolomé, de origen mudéjar y con un retablo que alberga una pintura atribuida a Zurbarán, y la ermita de los Remedios, erigida posiblemente sobre una antigua mezquita.
Con esta última etapa dejamos atrás la provincia de Sevilla para adentrarnos en tierras extremeñas, continuando el camino hacia Santiago de Compostela.
