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Cuando pensamos en la capital de España, inmediatamente nos viene a la mente Madrid, que ostenta ese título desde 1561, cuando Felipe II trasladó allí la corte de manera definitiva. Sin embargo, a lo largo de la historia, otras ciudades han sido sede del poder en momentos estratégicos. Una de ellas es Sevilla, que en distintas épocas asumió el papel de capital del país.
A lo largo de la historia, Sevilla ha sido capital de España en tres momentos clave: entre 1729 y 1733 durante el reinado de Felipe V, entre 1808 y 1810 en plena Guerra de la Independencia, y brevemente en 1823 durante la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis.
El traslado de la corte a Sevilla con Felipe V (1729-1733)
El primer gran periodo en el que Sevilla fue capital se produjo bajo el reinado de Felipe V, el primer monarca de la dinastía borbónica. En 1729, el rey decidió trasladar la corte de Madrid a Sevilla, donde permaneció hasta 1733. Las razones de este traslado no están completamente claras, pero se cree que se debió a varios factores:
- El clima de Madrid afectaba la salud del monarca, quien padecía episodios de depresión. Sevilla ofrecía un clima más templado y saludable.
- La ciudad tenía un gran peso económico y comercial debido a su conexión con el comercio de Indias.
- Intento de revitalizar la economía andaluza a través de la presencia de la corte.
Durante estos años, Sevilla se convirtió en el epicentro del poder político y cultural, acogiendo a ministros, nobles y artistas. Sin embargo, en 1733 la corte regresó a Madrid, consolidando nuevamente su estatus como capital definitiva del reino.
Sevilla, capital en la Guerra de la Independencia (1808-1810)
El segundo periodo en el que Sevilla asumió la capitalidad de España ocurrió durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) contra la ocupación napoleónica. Tras la sublevación del 2 de mayo de 1808 en Madrid, la Junta Central Suprema del Reino, el organismo que lideró la resistencia contra los franceses, se trasladó a Sevilla, convirtiéndola en la capital de facto del país entre 1808 y 1810.
Desde Sevilla, la Junta organizó la resistencia contra el dominio napoleónico y estableció estrategias para mantener el control del país. Sin embargo, en enero de 1810, con el avance de las tropas napoleónicas hacia el sur, Sevilla fue ocupada por los franceses y la Junta tuvo que huir a Cádiz, ciudad que posteriormente acogió las históricas Cortes de 1812, donde se redactó la primera Constitución española.
1823: la última vez que Sevilla fue capital
En 1823, Sevilla volvió a ser la sede del gobierno español por un breve periodo de tiempo. Durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, un ejército francés enviado para restaurar el absolutismo de Fernando VII, la capitalidad se trasladó temporalmente a Sevilla en un intento del gobierno liberal de resistir el avance de las tropas francesas.
Sin embargo, esta resistencia fue corta. En junio de 1823, Sevilla fue tomada y el gobierno liberal huyó a Cádiz, donde finalmente se produjo la restauración del absolutismo con el regreso de Fernando VII al poder.
