- ¿Sabías cuál es el Belén viviente más antiguo de Sevilla?
- ¿Sabías cuál es la calle más larga de Sevilla?
- ¿Conocías la historia de San Juan de Aznalfarache?
La capital hispalense es una de las ciudades más antiguas de Europa. En este contexto, surge una pregunta: ¿cuáles son los edificios más antiguos de Sevilla? La respuesta nos lleva a un viaje en el tiempo, hasta las raíces romanas de la capital andaluza.
La Muralla Romana: un vestigio del siglo I a.C.

El título del edificio más antiguo de Sevilla lo ostentan los restos de la Muralla Romana, construida en el siglo I a.C. durante la época en que Sevilla, entonces conocida como Hispalis, era una próspera colonia del Imperio Romano. Aunque lo que queda de esta muralla es escaso, algunos fragmentos aún pueden encontrarse en el casco histórico, integrados en estructuras posteriores o conservados en espacios aislados.
Estos restos son testimonio de una ciudad fortificada, diseñada para proteger a sus habitantes y destacar su importancia estratégica en la península ibérica. A lo largo de los siglos, la muralla ha sido reconstruida y ampliada, especialmente durante la dominación islámica, pero su esencia romana permanece en ciertos puntos clave, como en las proximidades del Arco de la Macarena.
Las columnas de la calle Mármoles: un templo romano en el corazón de Sevilla

Otro vestigio fundamental de la Sevilla romana se encuentra en la calle Mármoles, donde se alzan tres imponentes columnas que formaron parte de un templo dedicado al culto imperial en el siglo I. Estas estructuras, hechas de mármol y con capiteles corintios, destacan por su monumentalidad y por ser uno de los pocos restos visibles de la Hispalis romana en el centro de la ciudad.
Las columnas han sobrevivido a lo largo de los siglos, resistiendo el paso del tiempo y los cambios urbanísticos. Hoy en día, se integran en un entorno urbano que contrasta con su antigüedad, recordándonos el peso histórico que aún sostiene Sevilla.
Otros vestigios antiguos

Si bien la muralla y las columnas son los vestigios más antiguos, existen otros elementos arquitectónicos que nos conectan con la antigüedad. Por ejemplo, algunos fragmentos visigodos y romanos reutilizados en edificios como el convento de Santa Paula y otros espacios del casco histórico evidencian la continuidad de la ocupación de la ciudad a lo largo de los siglos.
