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Cuando en 1998 se colocó la primera piedra del Centro de Formación Hermanas Matute Romero de Arahal, antes centro CAFA, los responsables municipales llamaron a uno de los dos fotógrafos que había entonces en la localidad, Manuel Castillo Arias de Reina. Además de la primera piedra, enterraron bajo los cimientos del edificio de Arahal una cápsula del tiempo que contenía elementos que en aquellos años eran representativos de la localidad. De estos elementos no se acuerda el fotógrafo que hoy tiene 71 años pero jamás olvidó la idea que le ha rondado desde entonces. Esta semana, ha introducido su propia cápsula del tiempo junto al entramado de tuberías de la céntrica calle Sevilla, en obras desde hace unos meses.
La cápsula es un bote de cristal embalado y protegido en el que el fotógrafo ha introducido una serie de elementos representativos para él, entre ellos, cómo no, fotografías de su mujer a la que denomina «mi Dama de Elche», un puñado de monedas antiguas, como gordas, reales, pesetas, 25 y 50 pesetas, un collar con una inicial y un pen donde ha reunido fotografías de los obreros que han trabajado en el arreglo de la calle.
También asegura haber metido «un viejo reloj de cuerda, a ver si sigue funcionando cuando dentro de muchos años vuelvan a abrir la calle y encuentren el bote», explica. Y un libro que ha escrito sobre su vida, pensamientos en el que no faltan referencias a su mujer, Estela, una ciudadana rumana que llegó a España con 18 años, enamorada de Andalucía y de la idiosincrasia de pueblos como en el que vive desde entonces.
Manuel lleva años dándole vueltas al proyecto. «Cada vez que veía un agujero abierto por el arreglo de una calle, pensaba en hacerlo». Ahora se ha decidido porque vive muy cerca de la calle Sevilla que lleva unos meses en obras y pasa todos los días por el lugar viendo la evolución de los trabajos. Por esta razón, en este tiempo la idea no se le iba del pensamiento y decidió hablar con Manuel, el encargado de la cuadrilla.
El fotógrafo jubilado se ha llevado varias semanas preparándolo todo, sin darle importancia. «Es algo más bien privado, no quería hacerlo público, al menos, hasta que no estuviera enterrada la cápsula». Lo ha hecho este lunes, a primera hora.
Nuevas cápsulas del tiempo

Ahora recorre la calle con otra mirada y dice que su proyecto proseguirá en otras calles pendientes de arreglar en Arahal. Se ha enterado que está en proyecto levantar la calle Corredera, la más emblemática de la localidad, en pleno centro histórico. Y ya comienza a pensar en la próxima cápsula del tiempo que llenará con elementos diferentes.
El objetivo es enviar un mensaje a las generaciones de arahalenses que vivan en el pueblo en los próximos «¿200 o 300 años?». Elegir elementos actuales, algunos más antiguos que conserva en su casa, para que se hagan una idea de cómo se vive en la actualidad y de quiénes eran sus antecesores.
«Está claro que no voy a estar cuando la localicen, ni los obreros que han participado en la obra, ni quién escribe este artículo o ha hecho la foto», dice, pero, con lo incluido en la cápsula del tiempo, las próximas generaciones sabrán un poco más de la vida en Arahal, de uno de sus vecinos, y de los protagonistas de los trabajos que arreglaron la calle por la que seguro que han pasado tantas veces sin saber que sus cimientos guardaban un secreto de tiempos pasados.
